El movimiento, descrito como ondulante y con una duración cercana a un minuto, se sintió con fuerza en distritos de Parinacochas y en Nazca (Ica), de forma moderada en Ica y Pisco, y con menor intensidad en zonas de Apurímac y Moquegua. También llegó a Arequipa, Cusco y Lima, donde se percibió sobre todo en los pisos altos de los edificios.
Daños reportados en la zona del epicentro
Hasta el momento no se reportaron víctimas mortales, aunque el Ministerio de Defensa confirmó heridos leves en Coracora y daños menores como viviendas rajadas en Puquio. El alcalde distrital de Pullo, José Oscco, informó de daños materiales en su jurisdicción, y se registraron deslizamientos de tierra y rocas en varios cerros de la sierra sur.
El alcalde provincial de Parinacochas, Yony Reyes Anampa, señaló que en la propia ciudad de Coracora no se detectaron daños de consideración, pero advirtió que la zona al norte de la localidad —de construcción rústica, con adobe y calamina— es la más vulnerable. Una comisión multisectorial se desplazó hasta el lugar para verificar el estado de las viviendas.
El jefe del IGP, Hernando Tavera, explicó que la profundidad del movimiento —108 kilómetros— fue la razón por la que se sintió en un área tan extensa, y no descartó desprendimientos en carreteras de la zona. Al cierre de esta nota, las autoridades seguían evaluando si hubo daño estructural en Coracora y sus alrededores.
El país se ubica sobre la placa de Nazca y dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, la franja donde ocurre la mayoría de los terremotos del mundo. Solo entre enero y agosto de este año, el IGP ha registrado 569 sismos en distintas zonas del territorio peruano, a través de una red de 75 estaciones sísmicas.
Un 2026 marcado por la actividad sísmica en Sudamérica
El sismo de Ayacucho se suma a una seguidilla de grandes terremotos que ha vuelto a poner a Latinoamérica en el centro de la atención sísmica mundial. Según el USGS y el Centro Sismológico Euro-Mediterráneo, hasta mediados de agosto ya se habían registrado 11 sismos de magnitud 7 o superior en el planeta; con el de este jueves, la cifra sube a 12.
Dos de los más recientes ocurrieron en la región:
- Venezuela, 24 de junio: un sismo de magnitud 7.2 fue seguido apenas 39 segundos después por otro de 7.5, en lo que se convirtió en la catástrofe sísmica más mortífera del año en el mundo, con más de 6.300 fallecidos.
- Colombia, 10 de agosto: un terremoto de magnitud 7.4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó, dejó un saldo que subió a 312 fallecidos hacia el 19 de agosto, según el último balance de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd).
A ellos se sumó, el 14 de agosto, un sismo de magnitud 7.7 en Indonesia, con más de 60 muertos. Los sismólogos consultados en la región coinciden en que no existe una relación causal entre estos eventos: se trata de terremotos independientes, propios de la intensa actividad de las placas tectónicas que rodean el Pacífico.


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