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Sexo en una camioneta en Rosario: qué dice la ley y qué pasó con la pareja


Un hombre de 34 años y una mujer de 30 fueron demorados el domingo por la mañana en Laprida y Garibaldi, tras una denuncia de un transeúnte que alertó a la Policía sobre una pareja manteniendo relaciones sexuales dentro de una camioneta Hilux estacionada en la vía pública. Ambos se negaron a identificarse: él llegó a advertir a los agentes que podía hacer que los echaran de la fuerza porque su padre había sido juez y había condenado a la banda narco Los Monos.

Ya esposado y dentro del móvil policial, el hombre pateó el vehículo y rompió el vidrio trasero de una de las puertas, lo que provocó heridas en el rostro de una suboficial por las esquirlas. Se negó además a hacerse los test de alcoholemia y narcolemia, por lo que su camioneta terminó en el corralón municipal. La mujer, cabo primero de Prefectura, también fue aprehendida por, según fuentes policiales, entorpecer el operativo.

El fiscal Guillermo Apanowicz dispuso la libertad de ambos: la de ella sin causa penal, y la de él con imputación por los delitos de daños y lesiones. El expediente pasó ahora a la fiscal Silvana Valero, de la Unidad de Salidas Alternativas.

¿Qué dice la ley sobre tener sexo en la calle?

Tener relaciones sexuales en la vía pública no constituye, por sí solo, un delito grave en la Argentina, pero puede encuadrar en la figura de exhibiciones obscenas, prevista en el artículo 129 del Código Penal, que sanciona a quien expone actos obscenos ante terceros con multa de mil a quince mil pesos, monto que la práctica judicial actualiza según cada jurisdicción. El artículo integra el Título III del Código, llamado «Delitos contra la integridad sexual» desde la reforma de la Ley 25.087 de 1999, y la pena se agrava cuando la conducta involucra a menores.

En la práctica, buena parte de estos episodios se resuelve como faltas o contravenciones locales —demora breve, actuaciones y liberación— antes que como causas penales, salvo que se sumen otros delitos, como ocurrió en este caso con los daños al patrullero y las lesiones a la suboficial.

No es la primera vez que pasa en Rosario

El episodio se suma a una lista de hechos similares. En diciembre de 2024, una pareja de 22 y 24 años fue sorprendida teniendo sexo en la vereda de calle San Juan, entre Alvear y bulevar Oroño; ambos terminaron fichados en la comisaría 2ª, con causa penal por exhibiciones obscenas, y luego recuperaron la libertad. Meses atrás de este año, otra pareja rosarina fue sorprendida en la butaca de primera clase de un vuelo de Copa Airlines procedente de Panamá y quedó demorada al aterrizar en Rosario.

Casos equivalentes se repiten en otras provincias, como en Comodoro Rivadavia, donde una pareja fue detenida tras ser descubierta en una plazoleta céntrica mientras un tercero los observaba desde una camioneta. Lo que distingue al episodio de este domingo no es tanto el acto en sí —encuadrable, como máximo, en una infracción menor— sino lo que vino después: la resistencia a identificarse, la referencia a un padre ex juez, y los daños causados dentro del patrullero, que sí configuran delitos penales autónomos.

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