Hay caramelos que nos acompañan desde la infancia: los Sugus, los Media Hora, los Flynn Paff, los masticables del quiosco de la escuela o esos que siempre aparecían en el bolsillo de los abuelos. Este miércoles 4 de noviembre se celebra el Día Mundial del Caramelo, una buena excusa para recordar sabores y, de paso, descubrir cuántos dulces se consumen en distintas partes del mundo.
Porque hay una pregunta que seguramente pocos se hicieron: ¿cuántos caramelos puede comer una persona en un año? Aunque suene exagerado, en algunos países el consumo anual supera los diez kilos de golosinas por habitante.
Dinamarca, el país más goloso
Los daneses tienen fama de ser especialmente amantes de los dulces, y los números les dan la razón. Un estudio de la Universidad Técnica de Dinamarca, difundido en 2022, indicó que cada habitante compraba en promedio unos 7 kilos de caramelos por año, a los que se sumaban otros 6 kilos de chocolate.
Las estimaciones más recientes del mercado europeo confirman esa tendencia. Según datos de 2024, Dinamarca registró un consumo de alrededor de 11 kilos por persona en la categoría de caramelos y golosinas sin chocolate. Para dimensionarlo, si cada caramelo pesara apenas 5 gramos, esa cantidad equivaldría a unos 2.200 caramelos al año, es decir, aproximadamente seis por día. Se trata, claro, de una comparación ilustrativa, ya que no todos los dulces pesan lo mismo y las estadísticas incluyen distintos tipos de golosinas.
El resto de Europa también muestra cifras altas. Según las estimaciones de 2024, Finlandia consume unos 9 kilos por persona al año, el Reino Unido 6,8 kilos y Alemania 6 kilos. Llevado al mismo ejemplo de caramelos de 5 gramos, serían unas 1.800 unidades en Finlandia, 1.360 en el Reino Unido y 1.200 en Alemania.
En Argentina, los datos son menos precisos. Una estimación histórica de la industria alimentaria calculaba un consumo de 3,7 kilos de golosinas por habitante al año, aunque esa cifra es antigua, abarca productos distintos de los caramelos y no permite saber cuánto se consume en la actualidad. De todos modos, hay algo que no necesita estadísticas: los caramelos forman parte de la vida cotidiana, desde los cumpleaños y las bolsitas de sorpresas hasta la compra rápida en el quiosco del barrio.
Por qué se celebra el 4 de noviembre
Cada 4 de noviembre se conmemora el Día Mundial del Caramelo, una fecha popular que busca reconocer la historia de uno de los dulces más conocidos. En Estados Unidos se celebra como National Candy Day, aunque no hay un origen oficial documentado que explique por qué se eligió ese día en particular.
La historia de los caramelos, en cambio, es mucho más antigua. Durante siglos fueron productos artesanales hechos principalmente con azúcar, hasta que los avances de la industria permitieron fabricarlos en grandes cantidades y venderlos a precios más accesibles. Con el tiempo llegaron nuevas formas, colores, sabores y texturas, y los caramelos duros empezaron a convivir con los masticables, los rellenos, los ácidos y los clásicos de frutas.
En Argentina, muchas de estas golosinas quedaron ligadas a recuerdos que atraviesan generaciones. ¿Quién no recibió alguna vez un Media Hora de manos de un abuelo, o compró un Flynn Paff o un puñado de Sugus para compartir con amigos? Hoy hay muchísimas variedades y cada uno tiene su favorito: algunos eligen los de menta, otros los frutales, los de dulce de leche o esos que dejan el sabor durante varios minutos.
Más allá de las cifras, la fecha invita a recuperar esos pequeños gestos: compartir un caramelo, regalarle uno a alguien especial o volver a probar ese que gustaba de chico. Eso sí, con moderación, porque disfrutar algo dulce de vez en cuando también puede ser parte de una alimentación equilibrada.


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