A once años de la primera marcha contra la violencia de género en Argentina, Rosario volvió a tomar las calles. El femicidio de Agostina Vega en Córdoba renovó la herida colectiva y encendió la convocatoria de una nueva movilización por Ni Una Menos.
Desde las 15.30 de este miércoles, cientos de mujeres se congregaron en la plaza 25 de Mayo. Amigas, madres, hijas, jóvenes y mayores llegaron con carteles en mano y pañuelos violetas, llenando de color y de rabia la plaza más antigua de la ciudad. El clima es elocuente: once años de reclamos, demasiadas muertes y pocas respuestas. El hartazgo se respira en cada esquina.
La columna avanza por calle Santa Fe atravesando el centro rosarino, y la jornada cerrará en la plaza San Martín, donde organizaciones feministas y de la diversidad leerán un documento elaborado en conjunto.



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