El indicador que elabora JP Morgan subió el lunes hasta 483 puntos básicos, el valor más alto desde el 10 de junio, en medio de una caída de los bonos soberanos en dólares y de una creciente desconfianza de los mercados sobre el rumbo económico y político del país. Esto ocurre después de que el índice había llegado a un mínimo de más de ocho años, en 403 unidades.
El riesgo país mide la diferencia entre lo que pagan los bonos argentinos y los del Tesoro de EE.UU., considerados libres de riesgo. Un aumento en el índice refleja mayores dudas de los inversores sobre la capacidad de pago de la deuda del país.
Durante agosto, los bonos Bonares y Globales acumularon en promedio una baja de 2,5%, mientras el riesgo país sumó cerca de 50 puntos, en contraste con la relativa estabilidad de otros mercados emergentes y de los bonos del Tesoro estadounidense.
Los analistas coinciden en que el fenómeno responde principalmente a factores locales. Desde Cohen Aliados Financieros señalan que el mercado volvió a enfocarse en los fundamentos internos tras meses en que los bonos argentinos habían tenido mejor desempeño que sus pares emergentes. Juan Manuel Franco, de SBS, atribuye la suba a una combinación de contexto externo volátil y una menor intervención del Banco Central en el mercado cambiario, y anticipa que factores sociales como empleo y salario real ganarán peso de cara a las elecciones de 2027. Fundación Mediterránea, por su parte, apunta al nivel de reservas, las restricciones cambiarias y el historial de incumplimientos de deuda como factores que perjudican la posición argentina frente a otros países de la región.
GMA Capital destaca que, pese a la estabilidad del dólar mayorista en torno a los $1.492, esa calma no se trasladó a otros activos: las acciones profundizaron su baja y el riesgo país siguió en ascenso. En la misma línea, IEB observa que la renta fija local se desacopló de la volatilidad internacional, golpeada por el menor apetito por riesgo global y por encuestas que muestran caída en la aprobación del oficialismo. Finalmente, la consultora 1816 vincula el mal desempeño reciente al techo cambiario de $1.500 y a datos de actividad económica que muestran una recuperación despareja entre sectores.


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