Un complejo episodio de vulnerabilidad social y consumo problemático tuvo un nuevo capítulo este jueves en Rosario. Tras una breve e inquietante desaparición, una beba de apenas dos meses y su madre regresaron al Hospital de Niños Víctor J. Vilela, luego de que la mujer se retirara del establecimiento sin autorización médica ni judicial el pasado martes por la noche.
La situación se originó a principios de esta semana, cuando ambas ingresaron al efector municipal para ser evaluadas. El procedimiento no fue casual: se activó a raíz de una denuncia de vecinos por un presunto caso de violencia familiar. En el marco de los protocolos de rigor, el equipo médico solicitó un examen de orina de rutina para la lactante, el cual arrojó un resultado alarmante: presencia de cocaína en el organismo.
Al conocerse los resultados del análisis y ante la intervención de los equipos sociales, la madre decidió abandonar el hospital de manera intempestiva llevándose a la niña. El hecho generó una inmediata alerta entre las autoridades sanitarias y policiales. Sin embargo, fuentes oficiales confirmaron que la búsqueda finalizó el miércoles por la tarde, cuando ambas fueron localizadas y reingresadas para garantizar la asistencia médica de la menor y el abordaje psicosocial de la mujer.
El director del Vilela, Eduardo Casim, llevó tranquilidad respecto al estado de la paciente menor: «La beba está bien, no parece que vaya a necesitar grandes cosas», explicó en diálogo con la prensa. Según el profesional, a pesar del hallazgo de la sustancia, la niña no presenta síntomas clínicos de intoxicación aguda ni complicaciones derivadas del consumo indirecto, por lo que su evolución es monitoreada de cerca pero sin signos de alarma inmediata.
El caso excede lo estrictamente médico. Al tratarse de una madre con un historial de consumo problemático, el hospital ha dispuesto un dispositivo que incluye a psiquiatras, trabajadores sociales y representantes del área legal. El objetivo es estabilizar a la mujer y brindarle un tratamiento de deshabituación, aunque las autoridades aclararon que ella tiene libertad de movimiento siempre que la niña permanezca bajo cuidado hospitalario.
Por estas horas, la definición del futuro de la beba recae sobre la Dirección Provincial de Promoción de los Derechos de la Niñez. El organismo debe evaluar si existe un referente en la familia ampliada (abuelos, tíos o allegados) que esté en condiciones de ejercer una guarda segura. Mientras no se logre determinar un entorno de protección confiable, la justicia y los equipos interdisciplinarios mantendrán la tutela preventiva de la menor para evitar nuevos riesgos.


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