El ingreso a la principal atracción del Parque Nacional do Iguaçu estuvo limitado desde el 11 de octubre hasta este viernes, debido al riesgo de que la fuerza del agua afectara la estructura. La circulación de visitantes se retomó el sábado, luego de que el caudal comenzara a descender, según informó la concesionaria que administra el parque brasileño.
La pasarela permite llegar hasta la Garganta del Diablo, uno de los principales saltos del sistema de cataratas que comparten Argentina y Brasil. El acceso había sido bloqueado cuando el río alcanzó un caudal de 8,5 millones de litros de agua por segundo, por encima del límite de ocho millones establecido en los protocolos de seguridad.
La situación se agravó con las lluvias registradas en la región. El lunes 26 de octubre, el caudal llegó a los 17,7 millones de litros por segundo, un volumen casi doce veces superior al promedio histórico, estimado en 1,5 millones. Sin embargo, la tendencia comenzó a revertirse en los últimos días. El sábado, el caudal descendió hasta los 6,8 millones de litros por segundo y las previsiones indicaban que se mantendría por debajo de los límites de seguridad.
«Tras evaluación de los profesionales especializados, la estructura quedó apta para recibir los visitantes en la principal atracción del Parque Nacional do Iguaçu», informó la concesionaria.
Las restricciones también alcanzaron al lado argentino
La crecida del río Iguazú también obligó a restringir las visitas en algunos circuitos del Parque Nacional Iguazú, en Argentina, como medida preventiva ante el aumento del caudal.
Las Cataratas del Iguazú, declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco, son uno de los principales atractivos turísticos de la región y conforman un sistema de saltos de agua compartido por ambos países.


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