El escándalo de las «Propofest» continuó avanzando este lunes con la imputación de la Justicia a Chantal Leclercq, una residente de tercer año de anestesiología del Hospital Rivadavia, por presunta administración fraudulenta y robo de medicamentos anestésicos.
De acuerdo a otro medio, su jefe la delató ante la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA) luego de encontrarla, supuestamente, drogada en el hospital. Leclercq habría reconocido el consumo de un peligroso «cóctel» de sustancias: propofol, ketamina, fentanilo y midazolam, todas drogas de uso estrictamente hospitalario.
Mientras la Policía de la Ciudad allanaba su departamento en un exclusivo edificio de Palermo, trascendió el recuerdo de un episodio del mes de mayo del 2025 por parte de los vecinos que hoy, con el diario del lunes, adquiere otro sentido. Resulta que, por medio de un grupo de WhatsApp, un vecino había advertido sobre el hallazgo de agujas hipodérmicas en el lavadero: “Por favor, revisen los bolsillos de su ropa antes de mandarla a las lavadoras y secadoras. Me encontré con todo esto en el filtro de las secadoras”, escribió y adjuntó una imagen donde se ve una de las agujas.
Tres días después, otra vecina reiteró el llamado de atención: “Por favor revisen antes de lavar y secar. Es un peligro esto”. Las agujas fueron halladas tanto en los filtros de las secadoras como entre las prendas.
La causa por el robo en el Hospital Rivadavia es independiente de la que investiga hechos similares en el Hospital Italiano, donde ya fueron procesados el anestesiólogo Hernán Boveri y la residente Delfina Lanusse por administración fraudulenta.
La Asociación de Anestesia habría revelado al Ministerio Público Fiscal información sobre una reunión que tuvieron con la implicada y las autoridades del hospital en marzo, donde la médica admitió el consumido de drogas. En aquel encuentro, Leclercq contó que conocía a Lanusse, con quien mantenía una relación de cercanía por haber coincidido en espacios académicos en la Universidad Austral y laborales. Según su relato, compartieron encuentros donde consumían sustancias de uso quirúrgico y drogas con fines recreativos.
Leclercq confesó que las drogas fueron sustraídas del Hospital Rivadavia, pero que su consumo se produjo fuera del ámbito institucional. También reconoció haber consumido propofol en una única oportunidad con Zalazar, el residente fallecido, con quien mantenía un vínculo de amistad debido a que ambos habían realizado la residencia en el hospital Rivadavia.
Finalmente, indicó que no consumía drogas del quirófano desde septiembre de 2025 y que la última vez que utilizó sustancias recreativas, tales como cocaína y micropunto, había sido en enero de 2026, durante un viaje a Colombia con Lanusse.


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