La compañía Pampa Energía, encabezada por el empresario cordobés Marcelo Mindlin, dio de baja definitivamente su planta productora de caucho sintético ubicada en Puerto General San Martín, Santa Fe. El cierre se concretó este viernes, tras vencer el período de conciliación obligatoria.
Según detalló el Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos (Soepu), más de 100 trabajadores optaron por acogerse al retiro voluntario, en tanto que otros 25 fueron trasladados a distintas áreas dentro de la estructura de la empresa, que mantiene operaciones en diversas regiones del país.
Mauricio Brizuela, secretario general del gremio, explicó en declaraciones a medios del Cordón Industrial que la negociación llegó a su fin y que la firma desvinculó a la mayor parte de su plantilla. Precisó que más de cien operarios pactaron distintos esquemas de indemnización mediante retiros voluntarios, mientras que entre 20 y 25 empleados fueron reasignados a otras dependencias del complejo industrial.
Además, un grupo reducido de trabajadores continuará prestando servicios en la planta hasta el 31 de marzo, bajo un esquema de trabajo diferido, abocado a tareas de mantenimiento y saneamiento del predio.
Antecedentes del conflicto
A fines de julio, Pampa Energía había notificado a los cerca de 130 trabajadores del Complejo Petroquímico de Puerto General San Martín su decisión de discontinuar la producción de caucho sintético. La medida se justificó en el cierre de la fábrica de neumáticos Fate y en la crisis que atraviesa ese sector a causa de las importaciones de cubiertas a precios que dejan sin margen de competencia a la producción nacional.
El 11 de agosto se había celebrado una audiencia en la delegación rosarina del Ministerio de Trabajo de Santa Fe, donde se resolvió extender la conciliación obligatoria entre la empresa y el sindicato. Durante casi dos semanas, ambas partes buscaron sin éxito alternativas que permitieran sostener la producción de caucho y evitar los despidos.
Cuestionamientos al Estado
Una vez confirmado el cierre de la planta, el Soepu cuestionó la falta de intervención estatal en el conflicto. Las críticas apuntaron tanto al Ministerio de Trabajo de Santa Fe, por no haber profundizado acciones para frenar los despidos, como al gobierno de Javier Milei, al que acusó de negarse a recibir al sindicato en audiencia.
El gremio remarcó, por último, que el impacto de esta situación no se limita a los empleados de Pampa Energía, sino que repercute sobre el conjunto del entramado industrial del Cordón Industrial.


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