La salida de Alejandro Stoessel de la representación artística de su hija Tini, después de 15 años a cargo de su carrera, reabrió un tema que se repite con frecuencia en el mundo del espectáculo: qué pasa cuando quien administra el dinero de una figura pública es, además, su padre o su madre. Según trascendió, la decisión de la cantante habría llegado tras una auditoría que puso bajo la lupa una suma cercana a los U$S70 millones.
Los antecedentes de la música
Pero si hay una historia que resume como pocas hasta dónde puede llegar este tipo de conflicto, es la de Luis Miguel. Su padre, Luisito Rey, fue también su mánager desde que el cantante era apenas un niño, y manejó cada peso de su carrera durante toda su adolescencia: abrió cuentas a nombre de su hijo en paraísos fiscales, armó un entramado de sociedades para evadir impuestos y, según reconstruyeron distintas biografías, llegó a quedarse con el 100% de las ganancias del artista pese a tener acordado, en teoría, un 40%.
Cuando «El Sol» cumplió la mayoría de edad y pudo tomar sus propias decisiones, no heredó una fortuna: heredó una deuda que lo llevó al borde de la bancarrota, con el fisco mexicano reclamándole por maniobras que ni siquiera había decidido él. Recién pudo reordenar su carrera y sus finanzas con la llegada de un nuevo mánager, Hugo López, que reemplazó a su padre; la historia, con todos sus claroscuros, terminó retratada en la serie «Luis Miguel: la serie», que convirtió a Luisito Rey en uno de los villanos más odiados de la ficción reciente.
Un conflicto de dimensiones parecidas atravesó a Michael Jackson. Su padre, Joe Jackson, fue el arquitecto y mánager del Jackson 5 desde que sus hijos eran apenas chicos, y llevó ese control mucho más allá de lo artístico: tanto Michael como varios de sus hermanos hicieron públicas, con los años, denuncias de maltrato físico durante los ensayos y las giras de la infancia. Ese control se extendía también al manejo del dinero que generaba el grupo en sus primeros años de éxito, cuando los Jackson eran apenas adolescentes y no tenían ningún poder de decisión sobre lo que ganaban; la relación entre padre e hijo nunca terminó de recomponerse, y la sombra de esos años quedó como una de las claves para entender buena parte de la vida adulta del propio Michael.
Otros casos mediáticos
Nicole Neumann expuso públicamente sus diferencias con su madre, Claudia, por cómo se había manejado el dinero que generó desde niña, cuando trabajaba y sus ganancias quedaban en manos de los adultos responsables. Algo parecido le tocó vivir a Juan Martín Del Potro: tras la muerte de su padre Daniel, que administraba su carrera, surgieron reclamos por inversiones y decisiones financieras que habrían afectado parte de su patrimonio, vinculadas al arrendamiento de campos y maquinaria, lo que derivó en procesos judiciales.
En el plano internacional, el caso de Britney Spears sigue siendo uno de los más recordados: la cantante pasó más de una década bajo una tutela judicial que le dio a su padre, Jamie, la facultad de intervenir en decisiones personales y financieras, algo que ella misma cuestionó públicamente hasta lograr, tras una extensa batalla legal, ponerle fin. También el tenista Guillermo Pérez Roldán denunció el fuerte control que ejerció sobre él su padre y entrenador, Raúl, con acusaciones de malos tratos y un caso que llegó a la Justicia por una denuncia de lavado de dinero; y Macaulay Culkin, que de chico protagonizó Home Alone, terminó demandando a su padre Kit por malversación de fondos tras el divorcio de sus padres, reclamándole 17 millones de dólares.


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