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Mora crediticia en máximos históricos: el Gobierno la vincula a la reactivación del crédito


El Gobierno nacional intentó despejar las dudas generadas por el incremento de la morosidad crediticia en el país. El vocero presidencial, Adrián Ravier, sostuvo que el regreso de los atrasos en tarjetas de crédito y préstamos personales es una consecuencia directa de la reactivación del crédito en la economía argentina. Durante una conferencia de prensa, el funcionario respondió a las consultas sobre el avance de la mora y sus efectos tanto en las familias como en el sistema bancario.

Según datos difundidos por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), la cantidad de préstamos renegociados se duplicó en apenas seis meses, alcanzando un máximo histórico. El saldo refinanciado equivale hoy al 3,2% del stock total de crédito destinado a los hogares, 2,3 puntos porcentuales más que un año atrás. En octubre de 2025 ese indicador era del 1,6%. El organismo remarcó que se trata del registro más alto desde 2010, por encima incluso de los picos observados en 2019 y durante la pandemia, cuando el índice no había superado el 1%.

Ante este panorama, los bancos públicos empezaron a impulsar planes especiales para refinanciar deudas de consumo. Desde el Gobierno pusieron el acento en explicar las causas estructurales del fenómeno y en las medidas orientadas a amortiguar su impacto sobre los hogares.

Ravier planteó que la reaparición de la morosidad es un efecto natural del retorno del crédito a la economía. «Yo creo que cuando una economía recupera el crédito, es normal que aparezca de nuevo la morosidad», afirmó. Explicó que, durante los años sin acceso al financiamiento, tampoco existían registros crediticios y por eso no se generaba mora: «No va a haber morosidad si no hay crédito, pero además desaparecen las carpetas crediticias».

El vocero describió el momento actual como una etapa de «reaprendizaje», tanto para las entidades financieras como para los usuarios. «Esta Argentina que recupera el crédito inicia un proceso de reaprendizaje de información, de antecedentes crediticios, al que nos tenemos que adaptar, digamos, tanto el banco como las personas», señaló. Esto implica que los bancos ajusten sus criterios de evaluación de riesgo y que los ciudadanos aprendan a dimensionar su verdadera capacidad de endeudamiento.

El funcionario también atribuyó parte del problema a la falta de experiencia de la gente en el manejo de sus finanzas personales. «A veces la gente misma se expone a riesgos de impago simplemente por no saber manejar sus propios ingresos y obligaciones», indicó. A su criterio, hace falta un aprendizaje colectivo después de años en los que la inflación alta y la inestabilidad económica dejaron a buena parte de la población al margen del crédito.

El informe del Central también destaca que el fenómeno se concentra principalmente en los hogares, que explican la mayor parte de los créditos renegociados. Como respuesta, los bancos ofrecieron refinanciaciones con tasas más bajas y plazos más largos, buscando facilitar el pago de las deudas y asegurar la recuperación del capital prestado.

Ravier detalló además que las entidades financieras están siendo más rigurosas al momento de analizar garantías, ingresos y antecedentes de pago antes de aprobar nuevos créditos. «Primero el banco de ver a quién le otorga el crédito, en este momento a todas esas personas que están entrando en morosidad las están tratando de refinanciar con tasas bajas, a un plazo largo para recuperar lo que invirtieron. Pero por otro lado también las personas de saber hasta dónde puede tomar crédito», explicó. Insistió en que es clave que cada persona conozca sus propios límites de endeudamiento para no caer en el impago.

Como consecuencia del aumento de la mora, los bancos lanzaron nuevos productos y campañas puntuales para refinanciar préstamos de consumo, con el objetivo de evitar un mayor deterioro de sus carteras crediticias y de reducir el impacto sobre la economía doméstica. Ravier reiteró que este proceso demanda adaptación tanto de las instituciones financieras como de las familias.

«Es un proceso de aprendizaje que después de tanto tiempo de falta de crédito, creo que tenemos que pasar», concluyó el vocero, para quien la morosidad actual es parte de una transición ligada a la normalización del sistema financiero y a la apertura de nuevas líneas de financiamiento.

El propio BCRA reconoció que la aceleración de las refinanciaciones es un fenómeno reciente, que se profundizó en los últimos meses, y que el 3,2% actual duplica el nivel de octubre pasado, constituyendo un récord en la serie histórica —muy por encima de los picos de 2019 y la pandemia, que no superaron el 1%—.

Pese a la magnitud de los números, desde el Gobierno buscaron bajar la tensión en torno al tema y remarcaron que existen alternativas concretas de refinanciación. «Preocupa, pero hay alternativas de los bancos para refinanciar, y con el correr del tiempo y la baja de la tasa de interés esto se va a ir facilitando», afirmó Ravier, quien se mostró optimista respecto de que la baja de tasas y el acceso a crédito más accesible ayuden a descomprimir la situación en los próximos meses.

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