Las jugadoras de la selección argentina de hockey sobre césped compartieron detalles inéditos de la consagración mundial en una entrevista con Mario Pergolini, en Otro día perdido. Entre risas y recuerdos, reconstruyeron la definición por penales australianos frente a Países Bajos y la celebración posterior, que se extendió cerca de una hora y media sobre el campo.
Una de las postales más comentadas del Mundial fue la de las jugadoras belgas celebrando junto al equipo argentino tras el título. Sauze explicó el motivo: Bélgica había caído en semifinales ante Países Bajos con un gol anulado que, según remarcó, «era superlícito, sin ningún tipo de duda». Cuando Argentina venció a las neerlandesas en la final, las belgas —que ya habían jugado por el tercer puesto y seguían en el estadio— sintieron el triunfo como una revancha compartida.
«Estaban contentas de que, de alguna forma, habíamos hecho revancha por ellas. Así lo sintieron», contó Sauze.
Una hora y media de festejo en la cancha
Lara Casas relató cómo el equipo se resistió a abandonar el campo de juego una vez levantada la copa: «No paramos de festejar. Ahí en la cancha decíamos: ‘No nos vamos más’. Nos querían echar. Encima eran todos de Holanda», contó, entre risas.
Emma Knobl, de 20 años, destacó que las familias pudieron sumarse a la celebración: «Estuvimos como una hora y media festejando ahí, con nuestros familiares. Había un montón de gente que nos fue a ver, que pudo viajar, y estábamos muy felices también por eso».
La joven defensora todavía no termina de asimilar el logro: «No lo puedo creer. Es una felicidad enorme y un orgullo ser parte de este equipo y compañera de estas chicas».
El empate agónico y la definición por penales
Knobl también reconstruyó los minutos finales del partido, cuando Argentina igualó cuando restaban cinco minutos: «Dijimos: ‘Vamos a buscarlo, no vamos a los penales’, porque estaba siendo nuestro el partido. Sentíamos que lo podíamos ganar en la cancha. Pero no importa cómo, tenemos acá la copa de oro».
Sofía Cairó, autora de la conversión decisiva, explicó las diferencias del formato: «El penal fijo es más fácil para la que tira. En el australiano, en el que la arquera puede salir, tiene más posibilidades de atajarte. Lo practicamos mucho, en todos los entrenamientos». Según contó, el cuerpo técnico definió a las ejecutantes recién antes de comenzar la serie.
Un título con historia personal
Para Sauze, de 35 años y con una década en el seleccionado, el título tiene un peso especial tras dos finales y una semifinal perdidas frente a Países Bajos: «Esta vez fue lo máximo porque encima eran locales. Todo era una locura, todo estaba dado y, por suerte, fue espectacular».
La capitana también reflexionó sobre la continuidad de Las Leonas entre los mejores equipos del mundo: «Es una forma de vida y es la manera en la que nos entrenamos. Para nosotras es un legado que supimos tomar y sostener. Esto lo hacemos por amor al deporte y a la camiseta».



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