La causa que investiga la muerte de Ángel López sumó un nuevo capítulo tras la aparición de estudios médicos complementarios que podrían modificar la principal hipótesis judicial. Un informe pericial reciente indicó que el niño habría padecido una neumonía severa que derivó en una insuficiencia cerebral por falta de oxígeno, situación que abre la puerta a un posible cambio en la carátula del expediente.
La investigación, que inicialmente avanzaba bajo la figura de homicidio agravado, quedó ahora bajo revisión mientras los especialistas intentan determinar cuál fue el verdadero origen de la muerte del menor.
El estudio histopatológico será incorporado a la autopsia definitiva y plantea que la infección pulmonar habría tenido un papel central en el desenlace fatal. Hasta el momento, la teoría predominante sostenía que Ángel había muerto producto de golpes, debido a las lesiones y hemorragias detectadas en distintos estudios forenses.
Con este nuevo escenario, la Justicia de Chubut analiza la posibilidad de recaratular el expediente como abandono de persona seguido de muerte.
Mientras tanto, Mariela Altamirano -madre biológica del niño- y Michel Kevin González -padrastro- continuarán detenidos. La acusación apunta a que ambos tenían la responsabilidad de garantizar el cuidado y la asistencia del niño, y que la falta de atención habría sido determinante en el desenlace.
La querella, sin embargo, sostiene que el fallecimiento estuvo directamente relacionado con las lesiones traumáticas. El abogado Roberto Castillo insistió en que los golpes en la cabeza fueron determinantes y afirmó que la afección respiratoria únicamente agravó el estado de vulnerabilidad del menor.
También rechazó la nueva hipótesis Lorena Andrade -pareja del padre de Ángel-, quien sostuvo públicamente que el menor no padecía ninguna enfermedad previa y aseguró que se trató de un homicidio.
El niño murió el 5 de abril tras ingresar en estado crítico al Hospital Regional, donde fue atendido por un cuadro neurológico irreversible y un paro cardiorrespiratorio.
Los primeros informes médicos habían detectado signos compatibles con violencia física, además de un importante daño cerebral. Posteriormente, la autopsia confirmó la existencia de múltiples hematomas en la cabeza, hemorragias y edema cerebral.
Los peritos también señalaron lesiones compatibles con el denominado “síndrome del sacudón”, un mecanismo de maltrato infantil que puede provocar graves daños neurológicos a raíz de movimientos violentos.
Además, se identificaron cicatrices antiguas y otras marcas vinculadas a las maniobras de reanimación realizadas durante los intentos por salvarle la vida.
Con los nuevos estudios ya incorporados al expediente, la investigación quedó centrada en establecer si la muerte fue consecuencia de las lesiones, de la infección pulmonar o de una combinación entre ambos factores.


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