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«Karina Milei estaba involucrada en la corrupción»: el testimonio de Nadia Beller tras el ataque en Bolivia


Un intento de femicidio en Bolivia volvió a reactivar el escándalo por las presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), que el año pasado salpicó a la hermana del presidente Javier Milei. Desde la clínica donde está internada, Nadia Beller habló sobre la corrupción en el gobierno argentino y, en particular, sobre Karina Milei.

Beller, quien cursa un embarazo de cuatro meses, es la expareja de Fernando Cerimedo, el exasesor de Milei que, junto a su exesposa Natalia Basil, filtró los audios en los que Diego Spagnuolo hablaba de sobornos en ese organismo. Cerimedo era, hasta su detención este martes, asesor del presidente de Bolivia, Rodrigo Paz.

«Fernando me dijo que los audios eran reales y que los habían filtrado para que el caso no quedara impune. Que su mujer no era corrupta y que por eso inmediatamente después ella renunció», contó Beller a distintos medios nacionales, desde la clínica Las Américas, en Santa Cruz de la Sierra, donde se recupera de los balazos que sufrió el lunes y que adjudica a un grupo de sicarios contratados por el propio Cerimedo, detenido en el aeropuerto internacional de Viru Viru cuando pretendía abordar un vuelo a Buenos Aires.

En diálogo con La Nación, Beller relató que, durante los ocho meses de relación que mantuvo con Cerimedo, él le habló de negocios espurios dentro del gobierno argentino. «Fernando me dijo que la hermana de Milei estaba involucrada con la corrupción», aseguró, y atribuyó el alejamiento de Cerimedo del presidente argentino a «un entorno demasiado podrido».

Todo se rompió definitivamente con la filtración de los audios. Beller dijo que no sabe cómo los consiguieron ni con quién hablaba Spagnuolo. Según su relato, Cerimedo le habría dicho que le advirtió a Basil que no se metiera en política porque terminaría mal, y que él prefería mantenerse al margen.

Según ella, Cerimedo contaba que, en el gobierno argentino, su relación más cercana era con Patricia Bullrich, con quien coordinaba cuestiones de seguridad, y que uno de los trabajos que hizo para la gestión de Milei fue una campaña para anular a la vicepresidenta, Victoria Villarruel.

En Bolivia, Cerimedo fue hasta esta semana asesor personal de Paz, quien tras el ataque se solidarizó con Beller y le prometió no dispensarle ningún trato especial a Cerimedo.

Según Beller, Cerimedo «recibía dinero de la corrupción del gobierno de Paz y lo lavaba en la Argentina», a través de distintas empresas. Dijo que nunca quiso involucrarse, pero llegó a fotografiar cajones llenos de dinero en efectivo en el departamento donde convivían. «Él decía que facturaba 800 mil dólares mensuales», agregó, y señaló que había billetes por todo el departamento, incluso en valijas.

La emboscada

Beller relató que Cerimedo la había convencido de asistir, la noche del lunes, a una cita que resultó ser una emboscada. Contó que incluso lo llamó por teléfono desde la clínica, donde él negó haber intentado matarla y aseguró que estaba yendo a verla, aunque en realidad se encontraba en el aeropuerto.

Los investigadores sospechan que su plan era viajar a La Paz y desde ahí volar a la Argentina.

También estaba hablando con Cerimedo por teléfono en el momento del ataque. Según su relato, unos supuestos informantes le habían prometido datos sobre un ataque de Evo Morales a una menor y la citaron a las 20 en la puerta de un hotel. Beller dijo que desconfiaba porque antes habían intentado que se subiera a un auto rumbo a un lugar desconocido, y que fue Cerimedo quien la convenció de que nada le pasaría si la cita era en el hotel.

Al no presentarse los informantes, Beller se puso nerviosa y llamó a Cerimedo, quien le pidió que esperara. «Yo estaba hablando con él cuando me sacaron el celular. Fue ahí cuando me dispararon», relató.

«Ahora tengo la plena certeza de que fue todo mentira, de que nunca hubo amor. Me quiso matar«, aseguró.

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