Con motivo de conmemorarse este miércoles 7 de octubre el Día de Rosario y de su santa patrona, el intendente Pablo Javkin, junto a autoridades religiosas y funcionarios municipales y provinciales, encabezó el acto conmemorativo que, debido a las condiciones climáticas, se desarrolló en la Galería de Honor de las Banderas del Monumento. «Volvimos a poner a Rosario de pie», afirmó el mandatario, quien destacó el camino recorrido a lo largo de 300 años, señaló la importancia de celebrar una fecha que recuerda sus orígenes y puso en valor el resurgimiento que vive la ciudad. “Este 7 de octubre nos encuentra en una Rosario que está empezando a transitar las sendas de una nueva etapa: la de su grandeza definitiva”, remarcó el mandatario.
La ceremonia dio inicio cuando Javkin, acompañado por la ministra de Cultura Susana Rueda, la titular de la Cámara de Diputados de la provincia, Clara García, la presidenta del Concejo Municipal, María Eugenia Schmuck, e integrantes del Gabinete municipal, ingresó a la Catedral, donde fue recibido por Monseñor Eduardo Eliseo Martin, y depositó una ofrenda floral a los pies de la imagen de la Virgen. Luego, ya en el interior del Monumento Nacional a la Bandera, las y los presentes entonaron el himno nacional y depositaron una ofrenda a la enseña patria, lo que dio paso a una invocación religiosa a cargo de Martin.
“Hoy es el día de Rosario, nuestra querida Rosario. Venimos de conmemorar 300 años de una historia que merecía ser reconocida y celebrada. Tres siglos desde aquel pequeño poblado a la vera del Paraná que, sin una fecha de nacimiento precisa y sin que nadie le trazara un destino, decidió pensarse grande. Nada más que un caserío que luego fue una fiel e ilustre villa a la que, al poco tiempo, declararon ciudad. Tres siglos de trabajo y esfuerzo. Tres siglos de familias que llegaron y se quedaron, de generaciones enteras que, entre sacrificio y esperanza, le dieron vida a ese sueño de ciudad”, expresó al iniciar su discurso, para luego agregar: “El tricentenario nos permitió demostrar una vez más la capacidad de sobreponerse ante la adversidad que tiene esta ciudad. Volvimos a sentir la fe inquebrantable de nuestro porvenir de grandeza, la misma que sintieron aquellos primeros pobladores cuando esta tierra no era más que barro”.
Seguidamente, Javkin señaló: “Este 7 de octubre nos encuentra en una Rosario que está empezando a transitar las sendas de una nueva etapa: la de su grandeza definitiva”, a la par que manifestó: “Después de un trabajo arduo, persistente y coordinado de todos los niveles y poderes del Estado, con paciencia y determinación, empezamos el camino para recuperar la paz. El miedo que merodeaba nuestras calles, la impunidad y toda la oscuridad que injustamente nos ensombrecía, va quedando atrás y van saliendo los nombres y apellidos de quienes la generaron.”
A continuación, el mandatario sostuvo: “Como dignos hijos e hijas de esta tierra, asumimos esa tarea, la de salvar a Rosario, la de sacarla de ese lugar. Bajo el manto de unión que nos legó Belgrano, como el manto sagrado de la Virgen, fuimos más de un millón de gente de buen corazón, valiente y tozuda, que dio una batalla histórica a las mafias. Como rendirnos no está en nuestro ADN, plantamos bandera y echamos a las lacras que querían quedarse con la ciudad. Pero que nadie se confunda, la tarea aún no terminó, el mal no se rinde tan fácil. Por eso, ahora que logramos acorralarlo, tenemos que ser más firmes y estar más unidos que nunca”.
En este punto, el intendente aseguró: “Porque una cosa sí logramos: volvimos a poner a Rosario de pie”, y reiteró: “Lo decimos con orgullo: Rosario está de vuelta. Hoy, la ciudad indómita se erige firme y orgullosa”.
Seguidamente, se refirió a las distintas políticas públicas que la gestión llevó adelante y que fueron fundamentales para arribar al presente que vive hoy la ciudad: “Nada fue casual. Además de lograr que nos cuidaran como nos merecíamos, para reducir los niveles de violencia se fue al fondo del problema, urbanizando barrios, abriendo calles donde antes había bunkers, iluminando para que las calles sean más seguras, haciendo plazas y parques en toda la ciudad para que la gente buena le ganara la calle a los malos, conectando barrios, cuidando a nuestros chicos”.
Javkin también puso en valor la reciente experiencia de los Odesur 2026, que a lo largo de quince días mostró competencia, nueva infraestructura deportiva y una ciudad movilizada que se apropió del evento: “Todavía tenemos en el corazón el orgullo por cómo nos miró el continente en los Juegos Suramericanos. Los Juegos fueron la mejor demostración de que empezamos una nueva época, la de una Rosario que mira a futuro. Pudimos organizarlos, recibir deportistas y turistas, llenar estadios como no había pasado en ningún país ni en ninguna ciudad, mostrarles a todos que era verdad que habíamos vuelto, todos juntos, felices, más buenos, más sabios, más grandes”.
“Por todo esto es que estoy convencido de que ahora viene la grandeza de una ciudad de gente buena, que trabaja, cuida el mango y se esfuerza por hacer siempre el bien, donde las familias se encuentran en la plaza del barrio y se quedan hasta la nochecita, donde los parques se llenan de rondas de mates, donde se cuida a los grandes y a los más chiquitos, donde nos reunimos para ver un show y nos vamos contentos y en paz, donde el orgullo se lleva hasta en el apellido que las familias le ponen a sus empresas, donde lo público y lo privado trabajan juntos desde siempre, donde absolutamente siempre, se va por más”, se entusiasmó el titular del Palacio Municipal.
A su vez, aseveró que la grandeza de Rosario “es su puerto abierto al mundo, el empuje del campo, la fuerza de la industria y del comercio, la capacidad de producir y de emprender, el animarse, innovar y ser vanguardista”, en tanto consideró: “Y, por sobre todo, la grandeza es la fuerza de nuestra gente. Hay que cuidar el trabajo, hay que crear trabajo. Pocas cosas importan más ahora”.
Promediando su alocución, el mandatario se refirió a la próxima visita del sumo pontífice. “En estos días en los que la Argentina se prepara para recibir a su santidad León XIV, Rosario también le abre su corazón a la fe, no importa cuál, la de todos, para que sean días de reflexión y de encuentro, con el respeto y el amor por el otro como base, con la unión como destino”.
“Somos parte de una misma historia. Mirémonos a los ojos y pensemos todo lo que hubo que atravesar para llegar hasta acá. Tenemos una ciudad de la que podemos todos sentirnos orgullosos. Celebremos este día con la frente en alto, los pies firmes y la mirada puesta hacia adelante”, concluyó Javkin, quien para cerrar subrayó: “Ese es nuestro legado como generación del tricentenario: poner a Rosario bien arriba. Ese tiene que ser nuestro pacto de grandeza: el del compromiso de una generación de rosarinos y rosarinas que le va a dejar a quienes vendrán una ciudad que se siente, se hace y se proyecta cada vez más grande”.


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