La organización delictiva conocida como Los Menores habría estado detrás de un homicidio cometido en octubre de 2025 en el sudoeste rosarino. Este lunes, tres jóvenes que ya enfrentaban cargos por integrar una asociación ilícita dedicada al narcomenudeo fueron formalmente imputados por ese crimen. Uno de ellos es Lautaro «Wifi» Brest, cuyo nombre apareció en marzo de este año en una bandera junto al de Matías Gazzani, el líder prófugo de la banda.
La víctima fue Maximiliano Nahuel Gómez Cáceres, de 20 años, asesinado en las inmediaciones de las torres del Fonavi ubicadas en Rouillón y Seguí, un sector que ha sido escenario reiterado de episodios violentos vinculados al tráfico de drogas. Semanas después del crimen, en el barrio comenzó a circular el nombre de Los Menores como responsables del hecho, algo que la Fiscalía confirmó siete meses más tarde.
Brest, Dylan Farías y Brandon López fueron imputados por el homicidio, y el juez Federico Rébola ratificó la prisión preventiva para los tres. Sin embargo, todos se encuentran detenidos desde marzo, cuando fueron arrestados e imputados por asociación ilícita, narcomenudeo y otros delitos.
Según la reconstrucción fiscal, los acusados atrajeron a la víctima mediante un engaño antes de ejecutar el crimen. En la audiencia del lunes se indicó que Farías y López actuaron bajo las instrucciones de Brest. La tarde del 20 de octubre, alrededor de las 16, convocaron a Maximiliano al cruce de Rouillón y Seguí con el pretexto de concretar la venta de un pilotín.
Una vez en el lugar, la víctima se sentó junto a sus atacantes. Fue Farías quien, según la acusación, extrajo un arma y comenzó a dispararle. Herido, Maximiliano intentó huir en busca de refugio, pero cayó a pocos metros producto de los balazos.
Las cámaras de seguridad de la zona registraron a los agresores escapando del lugar para guarecerse en un departamento del Fonavi, donde poco después fueron detenidos Farías y López. En el allanamiento, la policía secuestró 27 gramos de cocaína, balanzas de precisión y fragmentos de nylon del tipo utilizado para embalar droga destinada a la venta al menudeo.
La Fiscalía sostuvo que fue Brest quien ordenó el crimen con el propósito de consolidar el control territorial del narcomenudeo en el complejo habitacional. Meses después, a comienzos de marzo, cayó detenido Brest, el integrante más identificado con Los Menores. Días antes, su nombre había figurado en una bandera colgada en un puente de Circunvalación, junto al de Gazzani, el jefe de la organización que aún permanece prófugo.
En aquella imputación de marzo, Brest, Farías y López —junto a otros dos jóvenes— fueron acusados de integrar una asociación ilícita. Los fiscales señalaron a Brest y Farías como organizadores, con el agravante de haber involucrado a un menor. López fue sindicado como miembro de la banda, y los tres cargaron además con la imputación de comercio de estupefacientes agravado por la participación de más de tres personas.
La pesquisa determinó que la organización operaba bajo las órdenes de Carlos «Junior» L., quien permanece prófugo, y que actuó al menos desde enero de 2025 en los barrios Triángulo y Moderno, y en parte del complejo de Donado y Mendoza. Entre sus actividades, se les atribuyen hechos de violencia orientados a asegurar el dominio del territorio.
El crimen de Gómez Cáceres no es un hecho aislado en esa zona. En el mismo lugar se registraron varios homicidios previos, también con víctimas jóvenes y en contextos de disputas por el narcomenudeo. Entre ellos, los asesinatos de Laureano Pena, Éric Galli, Valentín Solís y Milton Carballo, cuatro amigos que murieron en una serie de hechos violentos ocurridos entre octubre de 2022 y septiembre de 2023.


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