Escenario Mercenario

Hepatitis: qué es, cómo se previene y la importancia de vacunarse


En el marco del Día Mundial de la Hepatitis, que se conmemora cada 28 de julio, especialistas remarcan la importancia de la prevención, la vacunación y la detección temprana de esta enfermedad, que en muchos casos puede avanzar durante años sin presentar síntomas.

Este jueves, el equipo de Escenario Mercenario recibió la visita de Carina Santecchia, miembro del Colegio de Farmacéuticos, que amplió información acerca del tema.

La hepatitis es una inflamación del hígado, un órgano fundamental para el organismo, ya que participa en la eliminación de toxinas, el metabolismo de medicamentos y la digestión. Puede ser provocada por distintos virus (A, B, C, D y E), aunque también puede deberse al consumo excesivo de alcohol, algunos medicamentos, sustancias tóxicas o enfermedades autoinmunes. Ante la sospecha de un daño hepático relacionado con un medicamento, se recomienda no suspender el tratamiento por cuenta propia y consultar siempre al médico tratante.

«La hepatitis puede dar síntomas como no, y puede estar silenciada mucho tiempo y cuando da el síntoma ya hubo un daño importante en el hígado» aseguró la entrevistada. Luego, explicó que la hepatitis se contagia, puede ser por medicamentos de venta libre que a alta dosis puede dar, como por ejemplo el paracetamol.

Las hepatitis virales presentan diferencias tanto en su forma de transmisión como en su evolución. Las hepatitis A y E suelen contagiarse por agua o alimentos contaminados y, por lo general, provocan cuadros agudos. La hepatitis A cuenta con una vacuna eficaz. En cambio, las hepatitis B y C se transmiten principalmente por contacto con sangre; además, la hepatitis B también puede contagiarse mediante relaciones sexuales sin protección o de madre a hijo durante el parto. Ambas pueden volverse crónicas si no se detectan a tiempo. Actualmente existe una vacuna para prevenir la hepatitis B, mientras que la hepatitis C todavía no tiene vacuna, aunque puede curarse en la mayoría de los casos gracias a los tratamientos disponibles.

Uno de los mayores desafíos es que muchas personas conviven con la enfermedad sin saberlo, ya que puede permanecer asintomática durante años. Cuando aparecen síntomas, los más frecuentes son fiebre, náuseas, pérdida de apetito, cansancio persistente, coloración amarillenta de la piel o los ojos (ictericia), orina oscura y materia fecal de color claro. Por ese motivo, el diagnóstico precoz resulta clave para evitar complicaciones.

Entre las principales medidas de prevención se encuentran completar el esquema de vacunación contra las hepatitis A y B, utilizar preservativo durante las relaciones sexuales, no compartir agujas ni elementos cortantes, consumir agua potable y alimentos seguros, y mantener una adecuada higiene de manos.

La información también busca derribar algunos mitos. La hepatitis no se transmite por abrazar, besar, compartir un mate o un vaso. Sin embargo, determinadas formas de la enfermedad sí pueden contagiarse por contacto con sangre o mediante relaciones sexuales sin protección. En cuanto al tratamiento, las hepatitis A y E suelen resolverse con cuidados generales, la hepatitis B crónica puede controlarse con antivirales y la hepatitis C puede curarse en la mayoría de los pacientes.

Finalmente, se destaca el papel del farmacéutico en la prevención de esta enfermedad. Desde la farmacia, estos profesionales orientan sobre la importancia de la vacunación, promueven el uso responsable de los medicamentos, brindan información sobre las medidas preventivas y acompañan a los pacientes ante dudas relacionadas con la hepatitis, favoreciendo la consulta oportuna y la detección temprana.

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