La historia de la vida en la Tierra sigue siendo un gran misterio, y la paleontología lo va descifrando de a poco a través del estudio de los fósiles. Hasta ahora, los científicos coincidían en que el planeta atravesó cinco “extinciones masivas”, enormes cataclismos que arrasaron con gran parte de la biodiversidad. Un nuevo análisis hecho con inteligencia artificial pone en duda esa idea y sugiere que al menos tres de esos episodios no fueron desastres repentinos, sino procesos graduales que se extendieron durante millones de años.
Un modelo que “lee” el registro fósil
El estudio lo presentó Shuzhong Shen, paleontólogo de la Universidad de Nanjing (China), en una reunión de la Sociedad Geológica de Estados Unidos en Denver, Colorado. Los resultados surgen de OneStrata, un modelo con el que el equipo de Shen llevó al análisis de fósiles la misma lógica que usan los modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM, por sus siglas en inglés).
Los LLM son sistemas de inteligencia artificial entrenados para reconocer patrones estadísticos en textos y predecir cuál es la palabra más probable que sigue en una oración. De manera parecida, OneStrata aprende los patrones del registro fósil y predice en qué momento de la historia geológica se depositó cada espécimen. Ese dato es clave para ordenar en el tiempo cuándo apareció y cuándo desapareció cada especie.
Con esa capacidad, el modelo reconstruyó la aparición y la extinción de más de 110.000 especies marinas a lo largo de los últimos 540 millones de años. Lo hizo con una precisión de poco más de 1.000 años, es decir que puede distinguir eventos separados por ese lapso. Es un nivel de detalle sin precedentes si se lo compara con los métodos tradicionales, que trabajan con intervalos de millones de años.
Qué cambia en la historia de las extinciones
Según los resultados, solo dos de las cinco extinciones masivas clásicas aparecen en OneStrata como colapsos profundos de la biodiversidad global: la del final del Ordovícico y la del final del Pérmico. Las otras tres se muestran como declives difusos que se extendieron a lo largo de millones o incluso decenas de millones de años. Son la del Devónico tardío, la del final del Triásico y la del final del Cretácico, que es la que se asocia a la desaparición de los dinosaurios.
El modelo además contradice investigaciones previas según las cuales los períodos de alta biodiversidad volvían a la vida más resistente frente a las extinciones. Con estos nuevos datos, esa hipótesis queda en discusión y abre un nuevo debate entre los especialistas.
Hacia una “Tierra digital”
Más allá de este hallazgo, el proyecto busca reunir datos paleontológicos, estratigráficos, geocronológicos y ambientales en un sistema de referencia unificado. Con eso, el equipo apunta a construir lo que llama “una Tierra digital predictiva”, una herramienta para estudiar cómo la vida y el entorno del planeta evolucionaron juntos en el largo plazo.


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