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Escuchar música al despertar mejora la memoria, el ánimo y reduce el estrés


Escuchar música al abrir los ojos es una costumbre cada vez más extendida. Algunos optan por listas energéticas para activarse y otros prefieren melodías suaves para comenzar sin sobresaltos. Más allá de los gustos, la ciencia analizó cómo impacta este hábito en el cerebro durante las primeras horas del día.

Distintos estudios señalan que la música activa regiones cerebrales vinculadas con la emoción, la memoria y la motivación. No solo acompaña el despertar: también puede influir en el ánimo, disminuir el estrés y favorecer el rendimiento mental temprano.

Qué ocurre en el cerebro al despertar con música

Investigaciones publicadas en Frontiers in Psychology indican que la música estimula el sistema de recompensa y promueve la liberación de dopamina, neurotransmisor asociado al placer. Esa reacción genera una sensación de bienestar que puede condicionar positivamente el resto de la jornada.

Además, ciertos ritmos —sobre todo los de tempo moderado o progresivo— ayudan a activar el sistema nervioso y facilitan el paso del sueño a la vigilia sin provocar tensión excesiva.

Entre los efectos más frecuentes se destacan:

  • Mayor activación de emociones positivas.

  • Incremento de la energía percibida.

  • Mejor estado de ánimo al comenzar el día.

Estrés y regulación emocional

La música también funciona como herramienta para equilibrar las emociones. Diversos trabajos científicos muestran que oír canciones agradables reduce el cortisol, hormona asociada al estrés, y favorece una respuesta fisiológica más relajada.

Esto puede ser especialmente útil para quienes se levantan con ansiedad o sensación de agotamiento. Un estímulo sonoro placentero ayuda a “marcar el tono” emocional desde temprano.

El impacto depende de varios factores:

  • Las preferencias personales.

  • El volumen elegido.

  • El estado emocional previo.

Cómo aprovecharla mejor

No existe una fórmula universal. La clave es seleccionar música que despierte sensaciones positivas y acompañe el ritmo que cada persona necesita.

Algunas pautas simples:

  • Elegir canciones conocidas y agradables.

  • Evitar volúmenes altos apenas despertar.

  • Adaptar el estilo según el objetivo: activarse o relajarse.

Un gesto tan simple como presionar “play” puede influir más de lo que parece en cómo empieza —y continúa— el día.

QUINI