La falta de un medicamento esencial para las personas con enfermedad de Parkinson encendió una alarma sanitaria. Desde agosto, el laboratorio Pfizer dejó de producir Lebocar, una de las principales presentaciones de levodopa-carbidopa, y el desabastecimiento comenzó a afectar también a la alternativa de otro laboratorio. Ante lo que consideran una falta de respuestas suficientes por parte de las autoridades nacionales, pacientes y familiares convocaron a una manifestación para reclamar una solución urgente frente a la escasez de un fármaco que cada paciente necesita tomar todos los días.
Bajo la consigna “¡El Parkinson no puede esperar!”, el grupo rosarino Águilas Guerreras, junto con la Red Argentina de Parkinson, realizará este sábado 17 de octubre, de 12 a 13, un abrazo solidario en la Plaza Montenegro (peatonal San Martín y San Luis). La iniciativa se replicará en distintas ciudades del país, y los organizadores invitan a participar a pacientes, familiares, profesionales de la salud y a toda la comunidad con una prenda roja, el color que identifica al colectivo.
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Walter Savarecio, paciente y uno de los organizadores de la convocatoria, explicó que Pfizer abastecía entre el 65 y el 70 por ciento del mercado argentino de levodopa-carbidopa, mientras que Laboratorios Bagó cubría alrededor del 30 por ciento restante. La salida de Pfizer dejó una demanda que la producción nacional no logró absorber, lo que también impactó en la disponibilidad de Parkinel, la alternativa de Bagó.
“Empezamos a escuchar en las farmacias que estaba en falta. En agosto se terminó todo lo que había en stock”, relató Savarecio. Según señaló, la situación expone a miles de personas a la incertidumbre sobre la continuidad de una medicación que deben tomar a diario.
La levodopa-carbidopa combina dos principios activos que permiten mejorar los síntomas motores del Parkinson. La interrupción repentina del tratamiento puede provocar rigidez severa, aumento de los temblores y pérdida de movilidad. En casos poco frecuentes, incluso puede desencadenar un síndrome de parkinsonismo-hiperpirexia, una emergencia médica potencialmente mortal.
“Hay gente que no tiene nada. ¿Qué hace esa gente hoy?”, planteó Savarecio. El referente advirtió que, mientras algunos pacientes todavía cuentan con reservas, otros ya enfrentan dificultades para sostener el tratamiento.
La Red Argentina de Parkinson asegura que alertó sobre el problema y pidió la intervención de los organismos nacionales para evitar una crisis de abastecimiento. Según Savarecio, la entidad presentó un pedido al Ministerio de Salud el 26 de agosto y recibió una respuesta recién el 7 de octubre. También cuestionó el accionar de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), a la que atribuye una reacción tardía.
El referente indicó que la disposición 754/2025 de la Anmat establece un procedimiento para comunicar y gestionar la discontinuación de medicamentos. Según explicó, cuando la interrupción supera los 45 días debe considerarse permanente, lo que habilita medidas para afrontar sus consecuencias. La organización cuestiona que ese mecanismo no haya logrado evitar el desabastecimiento.
De acuerdo con los organizadores, los plazos informados para la normalización del suministro fueron cambiando: primero se habló de fines de agosto, luego de octubre o noviembre y, finalmente, de marzo de 2027 como horizonte para resolver el problema de producción de Pfizer.
Frente a ese escenario, Savarecio reclamó que el Estado articule una respuesta inmediata, que incluya alternativas para importar el medicamento y un plan de contingencia para quienes ya no consiguen sus dosis. “Para eso hay que generar un plan de contingencia”, insistió.
El abrazo solidario busca instalar el reclamo en la agenda pública, exigir información oficial sobre el abastecimiento y medidas concretas que garanticen la continuidad de los tratamientos. Para los pacientes, la demora no es una cuestión administrativa: compromete su movilidad y su vida cotidiana.


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