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País

El oficialismo dejó caer su propia sesión para evitar la interpelación a Adorni


El partido gobernante optó por evitar cualquier riesgo ante la posibilidad de que prosperara una votación para interpelar al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y logró que la sesión del Senado prevista para hoy no llegara a realizarse.

El bloque de La Libertad Avanza hizo su ingreso al recinto, pero sus integrantes nunca tomaron asiento. El peronismo adoptó una actitud similar, de modo que en ningún momento se reunieron los 37 senadores requeridos para dar inicio formal a la sesión.

En un primer momento, La Libertad Avanza ofreció convocar a la comisión de Asuntos Constitucionales el próximo 1 de julio para analizar dos proyectos vinculados a la interpelación del jefe de Gabinete. Esa propuesta fue trasladada a los bloques aliados, y la convocatoria a dicha comisión se formalizó momentos antes de que la sesión se desmoronara. La intención era replicar la táctica que había funcionado 24 horas antes con el respaldo del PRO y la UCR en la Cámara de Diputados, junto a algunos legisladores provinciales.

No obstante, el radicalismo aparecía dividido: una parte de sus integrantes estaba dispuesta a impulsar la interpelación, posición que compartía la totalidad del bloque del PRO, que ya había presentado un proyecto en ese sentido. Ante ese panorama incierto, los senadores libertarios encabezados por Patricia Bullrich permanecieron de pie junto a sus bancas durante los 30 minutos reglamentarios y, finalmente, se retiraron sin otorgar el quórum.

El nudo del conflicto giraba en torno al procedimiento para tratar el pedido de interpelación. El peronismo sostenía lo acordado en la primera labor parlamentaria: que bastaba con mayoría simple para habilitar el artículo 101 de la Constitución Nacional, que regula ese mecanismo. Bullrich, en cambio, convocó a una segunda reunión de labor y planteó que la habilitación del tema requería dos tercios de los votos.

Si bien se anticipaba una discusión extensa y acalorada sobre el procedimiento, en el espacio libertario existían dudas sobre la posición final que adoptarían algunos senadores de la UCR y de los bloques provinciales. En ese marco, decidieron no arriesgarse y dejaron caer la propia sesión que ellos habían solicitado para tratar el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y seis convenios internacionales.

La resolución se tomó sobre el filo del horario, algo que quedó en evidencia en el desarrollo de los hechos dentro del recinto. A las 11 sonó el timbre de convocatoria y los primeros en ingresar fueron el senador Luis Juez —ahora alineado con el oficialismo— y la neuquina Julieta Corrozo. Minutos después les siguieron los legisladores de LLA Vilma Bedia, Carmen Álvarez Rivero, Juan Cruz Godoy, Emilia Orozco, Romina Almeida y Nadia Márquez, quienes ocuparon sus lugares.

Pasadas las 11:15, hizo su entrada Patricia Bullrich y comenzó a explicar la estrategia a los miembros del bloque. Quienes ya estaban sentados empezaron entonces a levantarse.

Un episodio que reveló las tensiones internas fue el cruce entre Márquez y Bullrich. La primera cuenta con el respaldo de Karina Milei y ya había tenido fricciones con la ex ministra días antes, cuando esta última pidió que Adorni exhibiera documentación. Tras ese enfrentamiento, Márquez —junto a Orozco y Benegas Lynch— volvió a su banca en señal de disconformidad con la estrategia, dejando en claro que no acompañaban la postura de la ex candidata presidencial del PRO.

Quien también parecía desconocer lo que ocurriría era Ignacio Devitt, secretario de Asuntos Estratégicos de la Nación —área que depende de Jefatura de Gabinete—, que seguía el desarrollo de la sesión desde los palcos.

Una vez fracasada la sesión y mientras los senadores abandonaban el recinto, comenzaron a circular versiones encontradas sobre quién era el responsable. Dado que fue el propio oficialismo quien convocó a la sesión, la obligación de garantizar el quórum recaía sobre él. El jefe del bloque del PJ, José Mayans, sostuvo que la sesión no se concretó porque no son 44 los senadores que comparten la exigencia de los dos tercios para habilitar el tema.

Así, la situación quedó envuelta en una nebulosa en la que cada bloque le endilga la responsabilidad al otro. El presidente del bloque del PRO en el Senado, Martín Goerling, aseguró ante la prensa que continuarán insistiendo con su proyecto, y apuntó sin reparos contra las dos fuerzas mayoritarias: «Ahora ya me descolocaron. Pregúntenle al peronismo y a los libertarios qué acuerdo hicieron para levantar la sesión.»

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