Un informe de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) destacó que la probabilidad de que el fenómeno de El Niño alcance una intensidad sin precedentes desde 1950, entre octubre y diciembre de 2026, aumentó del 69% al 75%. Para la Argentina, este escenario aumenta los riesgos de excesos de agua, tormentas severas, anegamientos y problemas sanitarios y logísticos.
Además, la posibilidad de que El Niño se mantenga en la categoría “muy fuerte” supera el 90% hasta el trimestre noviembre-enero. Luego disminuye al 75% para diciembre-febrero y al 39% para enero-marzo, por lo que se espera un debilitamiento hacia el cierre del verano.
Para las próximas semanas los especialistas anticipan un impacto en las lluvias y temperaturas en distintos puntos del país. En el escenario más extremo, el evento podría alcanzar una intensidad excepcional conocida como «Súper Niño». Entre las regiones más vulnerables algunos expertos consideran principalmente al Litoral, que abarca gran parte de la cuenca del Plata, aunque no comprende solo territorio argentino.
Para la producción agropecuaria nacional, los modelos estacionales proyectan para diciembre, enero y febrero precipitaciones por encima de los valores normales sobre el centro y este de la Argentina, Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que los efectos del fenómeno podrían dejar hasta 16 millones de personas en América Latina en situación de inseguridad alimentaria.


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