Las autoridades de la República Democrática del Congo confirmaron el lunes que el brote de ébola que afecta al país ya supera los 6.000 casos y cerca de 3.000 muertes. El brote, concentrado en el este del Congo, se expande en condiciones sumamente adversas: inseguridad, desplazamientos forzados, una huelga del personal de salud e intensos movimientos de población complican la respuesta sanitaria.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que la epidemia sigue fuera de control y podría superar al brote de 2014-2016 en África occidental —el más letal registrado hasta hoy—, que causó más de 11.000 muertes, principalmente en Guinea, Liberia y Sierra Leona.
Según el informe más reciente del Ministerio de Comunicación y Medios, con datos hasta el 29 de agosto, se registraron 6.041 contagios y 2.911 fallecimientos, lo que representa una tasa de letalidad del 48,2 %.
El Ministerio de Salud congoleño destacó que, pese a la transmisión sostenida, no se detectaron nuevas zonas sanitarias afectadas. La cepa responsable, Bundibugyo, no cuenta con tratamientos específicos. Sin embargo, la OMS avanza con dos vacunas en fase 1 de ensayos en humanos, que hasta el momento se mostraron seguras, aunque su desarrollo podría demorar varios meses.


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