En el marco del Día Mundial del Corazón, que se conmemora este 29 de septiembre, especialistas alertan sobre el crecimiento de los casos de enfermedades que afectan a la aorta. Si bien estos cuadros pueden prevenirse y tratarse con éxito, suelen avanzar de manera silenciosa y sin diagnóstico, y los primeros síntomas aparecen recién cuando la situación ya es compleja. La advertencia alcanza a toda la población, incluida la de Rosario y la región, donde los controles de presión arterial y los chequeos periódicos son la principal herramienta de prevención.
El doctor Ignacio De Luca (MN 116.468), jefe de cirugía vascular y endovascular del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA), explicó que la aorta es la arteria más grande del cuerpo: sale directamente del corazón y reparte la sangre oxigenada a todo el organismo, a través de ramificaciones que llegan al cerebro, los brazos, los órganos del abdomen y las piernas. Por eso, cualquier problema en ella, ya sea una dilatación, una obstrucción o una ruptura, afecta la circulación general. Según el especialista, la ruptura aórtica es una de las emergencias médicas más graves y letales.
Quiénes tienen más riesgo
El primer grupo de riesgo son las personas hipertensas que no controlan su presión: la hipertensión arterial está presente en casi el 80% de los casos de disección aórtica, el cuadro más grave. A esto se suma un dato preocupante: se estima que la mitad de quienes tienen hipertensión no lo saben.
También inciden el tabaquismo y la aterosclerosis. Estas enfermedades son más frecuentes en varones, aunque las mujeres que desarrollan cuadros graves tienen peor pronóstico.
De Luca sumó otros factores que elevan el riesgo:
- Antecedentes familiares de aneurisma o disección, por lo que hoy se aconseja estudiar a hermanos e hijos del paciente.
- Enfermedades genéticas del tejido conectivo y la válvula aórtica bicúspide.
- Traumatismos fuertes en el tórax.
- En personas jóvenes, el consumo de cocaína, vinculado a disecciones a edades mucho más tempranas, en promedio antes de los 50 años.
No es una sola enfermedad
La enfermedad aórtica es más común de lo que se cree y no se trata de una única patología, sino de un conjunto de afecciones que alteran la estructura o el funcionamiento de esta arteria. Su importancia es tal que, en los últimos años, la comunidad científica empezó a considerarla un órgano en sí mismo. Entre los cuadros principales se destacan:
- Aneurisma de aorta (torácico o abdominal): un ensanchamiento permanente y progresivo de la pared arterial, que puede romperse si no se controla a tiempo.
- Disección aórtica: una rotura en la capa interna de la pared que deja pasar sangre entre las capas y las separa. Es una emergencia médica.
- Enfermedades genéticas del tejido conectivo, como los síndromes de Marfan, Ehlers-Danlos vascular y Loeys-Dietz, además de la válvula aórtica bicúspide, que predisponen a dilataciones y rupturas en edades más tempranas.
- Otros cuadros como la coartación de aorta (estrechamiento), la aortitis (inflamación de las paredes), los síndromes aórticos agudos y el síndrome de Leriche.
Las cifras
De acuerdo con el especialista, el aneurisma de aorta torácica aparece en entre 5 y 10 casos cada 100.000 personas por año, con una tendencia en alza porque hoy se detectan más gracias a estudios por imágenes indicados por otros motivos. El aneurisma de aorta abdominal, en tanto, se vuelve claramente más frecuente en hombres mayores de 55 años y mujeres mayores de 70, por lo que varias guías internacionales recomiendan un ecodoppler de aorta abdominal en esos grupos.
La disección aórtica aguda, la complicación más temida, tiene una incidencia estimada de 2,6 a 3,5 casos cada 100.000 habitantes por año y representa entre el 80 y el 90% de los síndromes aórticos agudos.
De Luca señaló además que la mortalidad por enfermedad aórtica viene creciendo en las últimas décadas a nivel mundial. Se calcula que la rotura de un aneurisma de aorta abdominal causa entre 150.000 y 200.000 muertes al año en el mundo, con una mortalidad que puede llegar al 60-70% cuando el paciente llega en estado de shock.
Señales de alerta que llegan tarde
Como ocurre con otras patologías consideradas «silenciosas», los aneurismas crecen despacio y no generan molestias. Por eso, muchas veces se descubren por casualidad en una tomografía o una ecografía pedida por otra razón. En la enfermedad aórtica, los síntomas no sirven como aviso temprano: aparecen cuando el cuadro ya se complicó.
El especialista indicó que la principal señal que exige consulta de urgencia inmediata es un dolor muy intenso y repentino en el pecho o en la zona lumbar, que los pacientes suelen describir como un desgarro o una puñalada, y que puede desplazarse del pecho hacia la espalda o el abdomen.
Una disección de aorta torácica también puede provocar una caída brusca de la presión arterial, sudor frío, mareos o desmayos y síntomas neurológicos repentinos, como debilidad de un lado del cuerpo o dificultad para hablar, si se ve afectada la circulación del cerebro. Cuando se rompe un aneurisma, pueden presentarse cuadros similares acompañados de hinchazón abdominal.
Ante cualquiera de estas señales, De Luca remarcó que hay que ir de inmediato a una guardia, sin esperar a ver cómo evoluciona, porque el tiempo es decisivo para sobrevivir.



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