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Después de 55 años, la Librería Técnica bajó la persiana para siempre


Después de 55 años en la peatonal Córdoba, la Librería Técnica cerró sus puertas de manera definitiva. El comercio había sido fundado en la década de 1970 por Antonio Binetti; con el tiempo, la conducción pasó a su esposa, María Elena Rendón, y finalmente a sus hijas, Mariel y Alejandra Binetti. En su mejor momento, la marca llegó a tener 14 empleados y tres sucursales: la original, una abierta en 1995 en la misma cuadra y otra inaugurada en 2000 junto al Palace Garden, que terminó siendo la más importante.

Un final que se veía venir

El desenlace, sin embargo, no tomó por sorpresa a nadie. Ya en julio de 2024, Mariel Binetti había adelantado que el negocio entraba en una «fase de reconversión absoluta», con el histórico inmueble de Córdoba al 900 —770 m² entre planta baja, entrepiso, azotea y patio— puesto en venta o alquiler. El plan original apuntaba a reabrir en un espacio nuevo que combinara libros con cafetería y coworking, reorientando el catálogo hacia ensayo y literatura juvenil.

Detrás de la decisión hubo un combo de factores estructurales. Binetti había señalado un dato puntual del rubro técnico-estudiantil: hacía seis años que no entraba al país un libro de física, producto de las sucesivas restricciones a la importación en un segmento que nunca tuvo producción local. A eso se sumaron la caída generalizada en la venta de libros y el avance de los materiales de estudio en formato digital.

La despedida

Lo que en 2024 se planteó como reconversión terminó, dos años después, en el cierre total del local histórico. La noticia se hizo pública a través de un posteo en redes sociales: «Hoy me toca despedirme. Y no sé muy bien cómo hacerlo. Después de más de 50 años, ¿cómo se despide una librería de una ciudad?», escribieron desde la cuenta del comercio.

El mensaje recuperó postales de más de medio siglo de historia: presentaciones de autores, charlas, propuestas de casamiento y sesiones de fotos de egresados entre las estanterías. La respuesta no tardó en llegar, con excompradores que recordaron en los comentarios los libros que llevaron en la secundaria o la facultad, y la atención que recibieron durante años.

Las dueñas quedaron con miles de ejemplares sin vender y evalúan un nuevo proyecto en la misma zona, aunque ya sin el segmento técnico-estudiantil y bajo otra marca.

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