La selección de Bélgica vivió durante años uno de los conflictos internos más comentados del fútbol europeo. Aunque compartieron plantel en la llamada «generación dorada», la relación entre Kevin De Bruyne y Thibaut Courtois quedó marcada por un escándalo personal que trascendió las canchas.
El origen de la historia se remonta a 2013, cuando De Bruyne mantenía una relación con Caroline Lijnen. Según trascendió tiempo después, mientras el mediocampista se encontraba concentrado con su club, la joven mantuvo un encuentro con Courtois, quien por entonces era uno de sus amigos y compañero de selección. Ese episodio terminó con la relación de pareja y provocó una ruptura definitiva entre ambos futbolistas.
Años más tarde, Lijnen explicó públicamente su versión de los hechos. Aseguró que tomó esa decisión luego de sentirse dolida por una infidelidad previa de De Bruyne y sostuvo que buscó «venganza». Sus declaraciones reavivaron la polémica y volvieron a colocar el tema en el centro de la escena.
Pese al fuerte conflicto, ambos continuaron siendo convocados a la selección de Bélgica y compartieron plantel durante más de una década. Sin embargo, la relación nunca volvió a ser la misma y el episodio quedó como uno de los mayores escándalos personales que atravesó el equipo nacional.
Aunque ambos siguieron representando a Bélgica, la historia personal que comenzó hace más de una década continúa siendo recordada como uno de los capítulos más polémicos en la intimidad del seleccionado europeo.



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