Tras encabezar la vigilia en la Casa Histórica de la Independencia en Tucumán, ante un nutrido público político, Javier Milei regresará a Buenos Aires para presidir, a la mañana siguiente, el tradicional Tedeum por el 9 de julio en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.
El acto, previsto para las 10.30, repetirá una escena similar a la del Tedeum del 25 de mayo pasado, con una caminata del Presidente y su Gabinete desde la Casa Rosada hasta la Catedral. Allí, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, volverá a estar a cargo del discurso, en el que suele pronunciarse contra la polarización y a favor de atender la situación de los sectores más vulnerables, entre ellos los jubilados y las personas con discapacidad.
En el Tedeum de mayo, García Cuerva había llamado a dejar de «arengar la división» y había apuntado contra «los haters de hoy, cómodamente instalados delante de una pantalla para hacer terrorismo de las redes, descalificando, difamando».
Aquel mensaje pareció esconder una crítica a ciertas prácticas comunicacionales impulsadas desde el Gobierno, una lectura que Milei consideró «exagerada», aunque sin darle mayor trascendencia. En esa oportunidad, el Presidente había sostenido: «Lo hace desde su posición, una opinión absolutamente válida. Además, lo hace de manera educada. No tengo nada de qué quejarme. Me parece que abre un diálogo y un debate».
Esa postura estuvo en línea con la estrategia del Gobierno de tender puentes con la Iglesia, en un año que podría estar marcado por la visita del papa León XIV a la Argentina.
Un Tedeum sin Adorni y con la mira en una nueva etapa del Gobierno
En el último Tedeum, la atención también había estado puesta en las tensiones internas del Gabinete: desde el respaldo al entonces jefe de Gabinete, Manuel Adorni, hasta los gestos de distanciamiento hacia Patricia Bullrich, quien en ese momento pujaba por su salida. Aquella mañana, la senadora no caminó junto al Gabinete hacia la catedral ni fue invitada a subir al escenario con el resto de los funcionarios para cantar el himno.
Desde entonces, la salida de Adorni y el ascenso de Santilli descomprimieron el clima interno, mientras el nuevo ministro coordinador se consolida como una figura clave de esta nueva etapa del Gobierno. De cara a lo que viene, los objetivos son claros: avanzar con las reformas en el Congreso y empezar a allanar el camino hacia la reelección de Milei.
Como muestra de esa estrategia, Santilli se encargó de invitar a los gobernadores dialoguistas a la vigilia en Tucumán, buscando repetir una postal política similar a la del Pacto de Mayo. En ese mismo escenario, dos años atrás, el Presidente y 18 mandatarios habían firmado un acta con 10 puntos para trazar el rumbo del país, un consenso que el Ejecutivo ahora busca recuperar.
Según se informó, la Casa Rosada cuenta hasta el momento con 12 mandatarios provinciales confirmados, entre ellos el anfitrión Osvaldo Jaldo; Ignacio Torres (Chubut); Marcelo Orrego (San Juan); Leandro Zdero (Buenos Aires); Alfredo Cornejo (Mendoza); Juan Pablo Valdés (Corrientes); Raúl Jalil (Catamarca); y Gustavo Sáenz (Salta).
Allí coincidirán con otras figuras del oficialismo en el Congreso, como Patricia Bullrich y Martín Menem, pero también con una adversaria interna del Gobierno: Victoria Villarruel. La vicepresidenta ya había anticipado su presencia en Tucumán, tras el tenso reencuentro que protagonizó con Milei en Rosario durante el Día de la Bandera.
Al igual que en aquella ocasión, se espera que el Presidente busque evitar cualquier contacto con su vice. Según trascendió desde Balcarce 50, a la medianoche del miércoles se entonará el Himno Nacional frente a la Casa Histórica, y Milei brindará un discurso centrado en la nueva etapa de su gestión.


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