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Darío Giordano rechazó las acusaciones de violencia: «Hay personas poderosas que tienen la posibilidad de instalar su versión de una historia»


Luego de las impactantes declaraciones de Valentín Yankelevich, hijo de Romina Yan y Darío Giordano, sobre el calvario que vivió con su padre, éste realizó un comunicado de prensa que Ángel de Brito leyó en su programa y difundió posteriormente en redes sociales.

«La muerte inesperada y repentina de Romina destruyó el mundo que conocía. (…) Pero no tuve tiempo de detenerme. Había tres chicos que también habían perdido a su mamá y que necesitaban a su papá. Desde entonces, todo cambió», escribió Giordano en los primeros párrafos del escrito.

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Destacó que muchas personas quisieron ayudarlo en ese momento, «pero viudo a los 36 años y en medio de ese dolor había algo que tenía absolutamente claro: quería estar con mis hijos y seguir siendo su papá«. Sin embargo, aclaró que a esta pérdida se sumaron «conflictos y situaciones que jamás hubiera imaginado atravesar» y resaltó: «Me encontré teniendo que defender mi lugar como padre«.

Y, según Giordano, esta defensa no fue siempre en igualdad de condiciones. «Hay personas poderosas que tienen la posibilidad de instalar su versión de una historia«, mencionó y aludió seguidamente a que «la exposición pública, los contactos y el poder no convierten una versión en verdad ni le otorgan a nadie más derecho que a un padre a ser escuchado».

Rechazo a las acusaciones

Luego señala que, además de aprender a convivir con la ausencia de su pareja, tuvo que acompañar, al mismo tiempo, a tres chicos que también habían perdido a su mamá. Sobre esto, dijo: «Seguramente cometí errores. Nunca pretendí ser un padre perfecto. Hice lo que pude«.

Pero, en relación a los dichos de los últimos días, expresó: «Una cosa es reconocer mis errores como padre y otra muy distinta es aceptar que se construya sobre mí una imagen que no reconozco«. Asimismo, reveló que las acusaciones públicas son de «una gravedad enorme» y que le producen «un profundo dolor».

Acto seguido, remarca que rechaza las acusaciones de violencia que se le atribuyen, haciendo alusión a que «ni antes ni después del fallecimiento de Romina hubo episodios de esas características». Añade que «estas cuestiones» fueron objeto de una causa judicial que se resolvió en la Justicia y en la cual fue sobreseído en el año 2018. «Como siempre sostuve, esos hechos que se denuncian nunca ocurrieron y, por lo tanto, nunca fueron comprobados«, afirma.

Además de Franco y Valentín, Giordano es padre de Azul y Dante, por lo cual escribió: «Estoy seguro que ellos no reconocen vivir ni haber vivido ninguna situación como las que escuchamos estos días en los medios». En relación con esto, expone que siempre le extrañó que alguien ayudara a salir de un hogar «supuestamente violento» a dos menores y dejara allí a «una pequeña de apenas siete años».

Pedido de disculpas

En el párrafo siguiente destaca que, para él, hay algo que es «todavía más importante». «No voy a discutir públicamente con mi hijo Valentín. (…) No voy a cuestionar sus sentimientos ni a exponer episodios de nuestra intimidad familiar para intentar demostrar que tengo razón. Lo amo y siempre lo amaré con toda mi alma. (…) Aunque es posible que, en ese momento de duelo y dolor, yo no haya estado a la altura de lo que él y Franco necesitaban. Les pido perdón por eso y puedo entender su angustia».

«Durante todos estos años elegí mantener mi vida familiar en la intimidad. (…) Mis hijos tienen derecho a sus sentimientos, a sus recuerdos y a construir su propia mirada sobre nuestra historia. Yo también tengo mi historia, mis recuerdos y mis dolores. (…) Lo que sí me resulta profundamente injusto es que una historia familiar tan dolorosa termine convertida en una disputa pública en la que parece tener más razón quien tiene más poder para hacerse escuchar», insistió en ese punto.

Cerca del final del comunicado, Giordano redactó: «Sé que habrá quienes me condenen sin escuchar mi versión. Pero ser padre también significa estar dispuesto a soportar ese costo antes que iniciar una batalla mediática que solo puede provocar más dolor«.

Con lo expuesto, asegura que no escribió nada de lo anterior para «pedir compasión ni convencer» de que fue el padre perfecto, ni que tampoco pretende «ganar una discusión pública». Sólo desea conservar la esperanza de que algún día se pueda conversar de todo en la intimidad.

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