La investigación sobre el crimen del policía federal Rodolfo Manfredi, ejecutado por miembros de una banda de narcomenudeo en villa Banana, derivó en cuatro nuevas detenciones durante el fin de semana. El principal aprehendido es Jorge Gustavo Muñoz, hermano de uno de los imputados como autor del ataque. Con estos arrestos, ya son seis los detenidos en la causa, mientras continúa prófugo el sindicado líder de la organización —también hermano del nuevo detenido—, con pedido de captura vigente.
En los procedimientos también se secuestraron cocaína y marihuana fraccionada y lista para la comercialización, lo que dejó en evidencia que la banda continúa activa pese al asesinato del agente y al derribo de tres presuntos puntos de venta llevado a cabo el viernes pasado por el gobierno provincial. Además, se decomisaron teléfonos celulares y otros elementos de interés para la causa.
La investigación y el clan Muñoz
La causa es llevada adelante por la Región Noreste de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), a cargo del fiscal Matías Scilabra. Según las autoridades, Jorge Gustavo Muñoz «conforma una estructura narcocriminal junto a su grupo familiar en la zona de Villa Banana, donde se disputa continuamente el territorio para llevar a cabo el negocio de venta ilegal de estupefacientes».
Los tres hermanos Muñoz están en el centro de la investigación: Luis fue detenido horas después del ataque e imputado como autor del homicidio; Eduardo, sindicado como líder de la organización, permanece prófugo; y ahora Jorge Gustavo quedó detenido por su pertenencia a la banda.
Eduardo Muñoz habría quedado al frente de la organización tras la caída de Dalmacio «Sapo» Saravia y su hijo Leandro «Leo Rey» Saravia. El Sapo —ya condenado por narcotráfico— está vinculado al clan Muñoz también por lazos familiares: su pareja Marianela Muñoz es hermana de los sospechosos.


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