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Crisis en Granja Tres Arroyos: cierre indefinido en Entre Ríos y 950 trabajadores en incertidumbre


Granja Tres Arroyos, otrora la mayor empresa avícola del país, cerró de manera indefinida su planta La China, ubicada en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. La medida tomó por sorpresa a los trabajadores y pone en riesgo alrededor de 950 puestos de trabajo, en un contexto marcado por dificultades financieras, recortes operativos y un desplome en la producción diaria: de 700.000 pollos faenados se pasó a apenas 200.000.

La empresa comunicó el cierre de manera formal, aunque sin precisar qué ocurrirá con su personal. En un comunicado, la firma atribuyó la decisión a «constantes conflictos gremiales que paralizaron las operaciones y generaron un quiebre en la cadena de producción avícola de la región». Según el texto difundido, en los últimos meses se registraron «medidas sindicales inflexibles y desproporcionadas» que afectaron la continuidad operativa, con paros frecuentes, trabajo a desgano y un elevado ausentismo. Además, la compañía denunció actitudes violentas y bloqueos por parte de algunos dirigentes sindicales hacia quienes querían seguir trabajando. Tras agotar, según su versión, todas las instancias de diálogo posibles, la empresa concluyó que no podía garantizar condiciones mínimas de seguridad para continuar operando.

La mañana del martes 26 de mayo, los empleados encontraron los accesos cerrados con cadenas y candados. Un cartel firmado por el directorio anunciaba el cierre por tiempo indefinido. «No puede entrar nadie» y «no nos avisaron nada», relataron quienes se acercaron al establecimiento. Este miércoles 27, los trabajadores se concentraron frente a la planta para exigir su reapertura.

El deterioro venía de lejos. En los meses previos, la empresa ya había reducido unos 400 puestos mediante retiros voluntarios, jubilaciones anticipadas y desvinculaciones, y había perdido parte de su red de productores integrados. El volumen de procesamiento cayó a menos de un tercio de su nivel habitual. A esto se suma que la compañía adeuda a sus empleados el 70% de la segunda quincena de abril y la totalidad de la primera quincena de mayo. Para sostener la actividad y evitar más despidos, se había acordado con los sindicatos de la carne y de la alimentación trabajar cuatro días por semana, abonando los lunes —sin faena— al 65% del salario.

Esta no es la primera vez que la planta La China enfrenta una situación crítica. A comienzos de 2026 sufrió la paralización más prolongada desde 2001, con más de diez días sin actividad por falta de pago de salarios y del aguinaldo de diciembre. Aquel conflicto se resolvió gracias a la intervención del gobierno provincial, con gestiones del gobernador Rogelio Frigerio y el ministro Manuel Troncoso, que solicitaron la mediación de la Secretaría de Trabajo.

En noviembre de 2025, la empresa ya había cerrado en forma definitiva su planta de Becar, también en Concepción del Uruguay, trasladando a sus 270 trabajadores a La China. En tanto, en la planta de La Lonja se implementó un esquema de tres días laborales semanales, con pago del 50% del salario en las jornadas sin actividad. Hace apenas dos semanas, se supo que la planta Wade —ex Cresta Roja, también propiedad del grupo— había frenado su producción por atrasos salariales y deuda financiera, algo que la empresa negó ante este medio. De acuerdo con registros oficiales, Granja Tres Arroyos acumula cheques rechazados por más de $29.333 millones, correspondientes a 1.813 documentos impagos.

La crisis tiene raíces más profundas. En diciembre de 2024, la compañía solicitó ante la Secretaría de Trabajo de la Nación la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis, invocando el impacto de la gripe aviar y la pérdida del mercado chino, que representó para el sector una caída de aproximadamente 160 millones de dólares. Para Granja Tres Arroyos en particular, la participación de China en sus exportaciones se redujo del 33% al 25%, obligando a redirigir al mercado interno mercadería que estaba destinada al exterior. El expediente fue abierto pero nunca llegó a aprobarse formalmente. Desde entonces, los recortes se aceleraron: en 2024 también cerró la planta de Tristán Suárez, con la desvinculación de 200 de sus 270 empleados.

La empresa está conducida por Joaquín de Grazia, hijo del fundador Gaspar De Grazia. Desde 2022, el 34% del capital accionario pertenece a la multinacional estadounidense Tyson Foods. En medio de la crisis, circularon versiones sobre una posible compra total de la compañía por parte de la firma americana, aunque hasta el momento no hubo confirmación al respecto.

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