Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sostuvo que las cifras netas de empleo «no están mostrando un escenario de dinamismo laboral», sino que, por el contrario, exhiben una «contracción del sector formal» y un «incremento del emprendedurismo de supervivencia”. Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, la economía argentina sufrió la pérdida de 216.321 puestos de trabajo privados registrados, lo que representa una merma del 3,4%.
El declive del empleo protegido fue compensado parcialmente por un incremento de 165.542 nuevos monotributistas, lo que implica un crecimiento del 8% en el periodo analizado de la gestión de Javier Milei. Al respecto, desde CEPA indicaron que dicho incremento “no debe leerse como un aumento del espíritu emprendedor», sino de una necesidad creciente de complementar ingresos o suplir la pérdida de puestos de trabajo.
En paralelo, en lo que va del gobierno libertario se viene registrando una expansión de la informalidad. En el primer trimestre de 2026, la tasa de empleo no registrado escaló al 44,2%, el nivel más alto de los últimos años. Entre el primer trimestre de 2024 y el de 2026, se crearon 603.600 empleos informales, mientras que se perdieron 246.000 puestos registrados, según los datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
Asimismo, el informe sostiene que las economías de plataforma (apps de delivery y movilidad) distorsionan las estadísticas oficiales. Debido a que la metodología del INDEC considera «ocupado» a quien trabaje al menos una hora semanal, estas plataformas funcionan como un «efecto amortiguador» que invisibiliza el desempleo real.
Sobre este aspecto, la entidad expresó que “esta relación de dependencia encubierta permite a las empresas de plataforma operar sin las responsabilidades propias de un empleador, mientras que estadísticamente los trabajadores son registrados como autónomos, fragmentando aún más las identidades laborales”.
La crisis laboral afecta mayormente a la población femenina (8,3%), que sigue superando a la de los varones (7,5%). Por otro lado, aunque la desocupación juvenil bajó levemente (a 15,5% en mujeres y 14,6% en hombres), sus guarismos aún triplican los de la población adulta de entre 30 y 64 años (6,2% en mujeres y 5,2% en hombres).
Además, la presión sobre el mercado de trabajo, que suma a desocupados, subocupados y ocupados que buscan otro empleo, alcanzó al 30,7% de la población en el primer trimestre del año, lo que implica un incremento interanual del 3,5%.


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