Un informe elaborado por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET reveló que el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) tiene actualmente un poder de compra inferior al que tenía en el año 2001. Además, da cuenta de que, entre noviembre de 2023 y abril de 2026, el salario mínimo real acumuló una caída de 39,3% y su valor actual representa apenas un tercio del máximo histórico registrado en septiembre de 2011.
El estudio precisa que el SMVM vigente en abril de 2026 asciende a $357.800 mensuales, y para preservar el poder adquisitivo original de la remuneración mínima, ese valor debería oscilar entre $1.509.000 y $1.838.000, según el cálculo del Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana, perteneciente a la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.
Su deterioro no es un fenómeno reciente ni atribuible a una sola gestión. El gráfico del indicador en pesos constantes desde 1991 muestra que el salario mínimo alcanzó su máximo histórico en septiembre de 2011, con $1.059.903 en valores de abril de 2026, e inició desde entonces una tendencia descendente que atravesó gobiernos de distinto signo político. En noviembre de 2023, cuando asumió la administración actual, ya acumulaba una pérdida del 44% respecto de ese pico y se ubicaba en $589.124.
Esta tendencia se aceleró, a su vez, desde diciembre de 2023, cuando el indicador se contrajo 15% ante la aceleración inflacionaria, y volvió a caer 17% en enero de 2024. Si bien la tendencia se interrumpió en algunos meses posteriores, cuando el incremento nominal acompañó o superó la inflación, esas recuperaciones parciales no alcanzaron para revertir el proceso.
Según consignó el estudio, desde julio de 2025, el salario mínimo acumula diez meses consecutivos de pérdida real: julio (-0,5%), agosto (-0,5%), septiembre (-2,0%), octubre (-2,3%), noviembre (-0,5%), diciembre (-0,9%), enero (-1,0%), febrero (-1,2%), marzo (-4,7%) y abril (-1%). La brecha se profundizó en especial en septiembre y octubre, cuando el SMVM permaneció congelado en $322.200, mientras los precios continuaron subiendo.
La erosión acumulada desde el máximo histórico de la serie, en septiembre de 2011, alcanza el 66%, lo que ubica al salario mínimo real por debajo del valor que tenía en 2001. El informe de la UBA y el CONICET señala que esta contracción, sumada a la tendencia decreciente de los años anteriores, deja al indicador en uno de los niveles más bajos de las últimas tres décadas.
Breve historia del salario mínimo, vital y móvil
La remuneración mínima se creó en junio de 1964, cuando el gobierno de Arturo Illia fijó ese primer salario en $14.000 y estableció el Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, integrado por representantes del Estado, los trabajadores y las cámaras empresarias. La norma original establecía que esa remuneración debía cubrir alimentación, vivienda digna, vestuario, educación de los hijos, asistencia sanitaria, transporte, vacaciones, esparcimiento, seguro y previsión, tomando como base una familia compuesta por los cónyuges y dos hijos.
El informe recordó el poder de compra de un salario mínimo en 1964: un trabajador podía adquirir alrededor de 107 kilogramos de carne vacuna, dado que el kilo de asado costaba 130 pesos. El alquiler de un departamento de tres ambientes bien ubicado en la Ciudad de Buenos Aires demandaba el 53% de esa remuneración, y un boleto de colectivo -a $6- equivalía a 2.333 viajes pagados con un solo sueldo mínimo.


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