Este lunes se realizó la audiencia imputativa en el Centro de Justicia Penal contra Orian Emanuel Paniagua (23), señalado como uno de los líderes de la organización narco que mantiene una violenta disputa territorial con la denominada «Banda del playón» en Empalme Graneros. Esta última agrupación, vinculada a Los Monos, está al mando de Catriel Lezcano, actualmente detenido.
El fiscal provincial de Microtráfico, Diego Giro, fue quien impulsó la acusación contra Paniagua, conocido en el ambiente como «Lorian» u «Orian». La jueza Luciana Vallarella dispuso su prisión preventiva por seis meses.
De acuerdo con la hipótesis fiscal, Paniagua conducía la red delictiva junto a su hermano, Dylan Esteban Páez. Entre enero y julio de este año, ambos habrían organizado la distribución y comercialización de marihuana y cocaína en distintos puntos del noroeste rosarino, con eje en los alrededores de Bielsa y Magallanes, y en el cruce conocido como «Las Piedras» (Bielsa y Barra).
Cómo funcionaba la organización
Esta no es la primera etapa de la causa: ya habían sido detenidos e imputados Dylan Esteban Páez, David Uriel Mansilla, Roxana Daiana Arce —pareja de Paniagua— y Jésica Ledesma. Aunque todavía no hay pruebas concluyentes al respecto, la investigación no descarta algún tipo de vínculo con los clanes Riquelme y Romero, ambos también enfrentados con Los Monos y con presencia en el norte y noroeste de la ciudad.
La causa avanzó gracias a escuchas telefónicas y trabajo de inteligencia en el territorio. Los audios interceptados muestran a revendedores de la zona, entre ellos Jésica Ledesma, negociando directamente con «el Dylan» y «el Lorian» la compra de cocaína por decenas de gramos, para después cortarla y venderla al menudeo.
Según la causa, David Mansilla —alias «Nico»— era quien manejaba el punto de venta de «Las Piedras» y custodiaba la droga, mientras que en la vivienda de Roxana Arce se guardaban tanto estupefacientes como armas de fuego.
El conflicto por el control del «playón» derivó en hechos de violencia extrema, registrados también en las escuchas. El propio Paniagua fue baleado en marzo pasado en la vía pública, resultando herido en un glúteo, lo que obligó a su internación en el hospital Eva Perón de Granadero Baigorria.
Armas, drogas y balaceras: las pruebas que complicaron a la banda
La causa dio un giro a fines de mayo, cuando la Policía Federal realizó varios allanamientos. En una casa de Bielsa al 6200 secuestraron 163 gramos de cocaína compactada, más de $1.600.000 en efectivo y una pistola Taurus calibre 9 mm con la numeración limada.
Al mismo tiempo, en una vivienda de Caracas al 2665 —domicilio de la pareja de Paniagua— la Policía halló cogollos de marihuana, dosis de cocaína, balanzas de precisión y dos pistolas 9 mm: una FM Hi Power con supresor y una Bersa TPR9C con pedido de secuestro, ambas escondidas dentro de un peluche sobre una cama.
Un dato central para la causa surgió de los peritajes balísticos realizados con el sistema Saib: las armas incautadas coinciden con los rastros hallados en al menos cinco ataques armados cometidos entre marzo y abril en la zona. Entre ellos, disparos contra fachadas de viviendas en Bielsa al 6400 y Gorriti al 5500, tiros al aire con amenazas en Gandhi al 5500, y un caso de extorsión con amedrentamiento en Acevedo al 2800.
Paniagua estuvo prófugo con pedido de captura desde principios de junio, hasta que fue detenido por la Policía el 24 de julio pasado.


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