El gobierno de Río Negro enviará en agosto a la Legislatura un proyecto para modificar la ley provincial de Carnes con el objetivo de habilitar la producción y comercialización de carne de jabalí y guanaco, dos especies cuya explotación hoy se encuentra limitada por la normativa vigente.
La iniciativa fue anticipada por el ministro de Desarrollo Económico, Carlos Banacloy, quien explicó que la intención es avanzar hacia un esquema que permita incorporar estas proteínas al mercado formal de alimentos. «Tenemos que salir del modelo de caza control y escalar para que esas proteínas se comercialicen y lleguen a la población», afirmó el funcionario, según declaraciones reproducidas por el diario Río Negro.
El proyecto apunta a crear un marco legal para la cría, faena y venta de las denominadas «carnes salvajes», además de simplificar los trámites de habilitación para productores y establecimientos elaboradores. Según el Ejecutivo provincial, la reducción de la carga administrativa no implicará cambios en los controles sanitarios exigidos por los municipios, la provincia y el Senasa.
La propuesta aparece en un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo y la retracción del consumo de carne vacuna, que atraviesa uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. En ese escenario, distintas provincias comenzaron a explorar alternativas cárnicas con precios inferiores a los cortes tradicionales.
Uno de los antecedentes más recientes se registra en Santa Cruz, donde un comercio de Río Gallegos comenzó a ofrecer carne de guanaco. Según su propietario, Ricardo López, el producto puede venderse a valores que representan entre la mitad y una cuarta parte del precio de algunos cortes vacunos.
El comerciante sostuvo que la iniciativa es el resultado de más de quince años de trabajo para desarrollar un sistema de aprovechamiento sustentable de la especie, y consideró que puede transformarse en una alternativa de consumo en el actual contexto económico.
La propuesta de Río Negro también se conoce pocos meses después de que comenzara en Chubut la comercialización experimental de carne de burro, impulsada por un productor rural que promovió la habilitación de su faena y venta al público. En esa provincia ya se realizaron las primeras experiencias comerciales: la carne comenzó a ofrecerse en una carnicería de Trelew, con cortes similares a los bovinos y un precio cercano a los 7.500 pesos por kilogramo, considerablemente inferior al de varios cortes vacunos.
Con la reforma, Río Negro busca ampliar la oferta de proteínas disponibles en el mercado, generar nuevas oportunidades para productores locales y desarrollar una actividad que actualmente permanece restringida a circuitos de caza controlada y comercialización limitada.


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