El imponente físico de Erling Haaland no es fruto del azar. Detrás del rendimiento del delantero noruego hay un estricto plan alimenticio que ronda las 6.000 calorías diarias, una cifra muy superior a la que necesita una persona promedio y que responde a las exigencias de un atleta de alto rendimiento.
Además de las vísceras, su menú incluye abundantes porciones de carne vacuna, pollo y pescado, proteínas que le permiten recuperarse de la intensa carga física que implica entrenar y competir al máximo nivel. También incorpora otros alimentos ricos en nutrientes para cubrir el elevado gasto energético que demanda su rutina diaria.
Pero la disciplina de Haaland va más allá de la comida. El delantero también cuida otros aspectos de su estilo de vida: bebe únicamente agua filtrada, procura exponerse a la luz del sol apenas se despierta para regular su reloj biológico y utiliza gafas que bloquean la luz azul antes de dormir, con el objetivo de mejorar la calidad del descanso.
Ese conjunto de hábitos forma parte de una preparación integral que le permite sostener su potencia física y su capacidad goleadora. Con una contextura de 1,94 metros de altura y una intensa rutina de entrenamientos, el delantero adapta su alimentación a las demandas del alto rendimiento, convirtiendo su dieta en una de las más llamativas del fútbol mundial.


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