Un violento aluvión de barro y rocas arrasó calles de Tocopilla y otras comunas de la región de Antofagasta. El gobierno chileno declaró alerta roja y estado de excepción, mientras la Dirección Meteorológica anticipa que las lluvias, la nieve y las tormentas eléctricas continuarán hasta el viernes.
Un sistema frontal cargado de lluvias, nieve y tormentas eléctricas golpeó con fuerza el norte de Chile durante los últimos días, provocando aluviones y derrumbes que ya dejaron al menos una persona fallecida y a miles de vecinos evacuados de sus hogares.
La comuna más golpeada fue Tocopilla, en la región de Antofagasta, donde las quebradas cordilleranas generaron una corriente de lodo, piedras y sedimentos que bajó con fuerza por las calles del sector Pacífico Norte y zonas aledañas, arrastrando a su paso automóviles y dañando viviendas. Vecinos compartieron en redes sociales videos del momento exacto en que el aluvión avanzaba entre las casas y convertía las arterias del pueblo en verdaderos ríos de barro.
Más de 2.000 evacuados y albergues habilitados
Ante el riesgo de nuevos aluviones, el Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) ordenó la evacuación de al menos seis sectores de Tocopilla —entre ellos Tres Marías, Cinco de Octubre, 18 de Septiembre, Almirante Riveros y O’Higgins— y envió alertas de emergencia a los teléfonos celulares de los habitantes de la zona.
Según el último balance, más de 2.000 personas fueron trasladadas de manera preventiva a albergues municipales, entre ellos liceos, escuelas y el estadio regional de Antofagasta. A la cifra se suma el traslado de unos 540 internos del centro penitenciario de Tocopilla hacia Antofagasta como medida de resguardo.
Las autoridades confirmaron además la muerte de una persona en un accidente de tránsito vinculado a las condiciones climáticas, mientras cinco establecimientos de salud de la zona quedaron fuera de servicio y debieron derivar a sus pacientes a otros centros asistenciales.
Alerta roja y estado de catástrofe
Senapred canceló la alerta amarilla que regía en la zona y decretó alerta roja para las comunas de Antofagasta, Taltal, Mejillones y Tocopilla, ante la alta probabilidad de nuevos aluviones y remociones en masa determinada por el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin).
La magnitud de la emergencia llevó al presidente José Antonio Kast a decretar estado de excepción de catástrofe para la provincia de Tocopilla, lo que permite movilizar recursos humanos y materiales adicionales, incluidas fuerzas militares, para enfrentar el desastre.
Rutas cortadas, clases suspendidas y turistas varados
El temporal también provocó el cierre de caminos, cortes de agua y de electricidad, y dejó comunidades aisladas en distintos puntos del norte grande. En el paso fronterizo con Bolivia, el Complejo Chungará permanece cerrado de manera preventiva por la acumulación de nieve, lo que mantuvo varados a una decena de buses con cerca de 300 pasajeros.
El Ministerio de Educación suspendió las clases en al menos tres regiones y el gobierno convocó una reunión de emergencia para coordinar el plan de contingencia ante el avance del sistema frontal.
De acuerdo con la Dirección Meteorológica de Chile, el fenómeno responde a una baja segregada —también llamada núcleo frío en altura—, que se produce cuando una masa de aire frío se desprende de la circulación general de la atmósfera en las capas altas, generando inestabilidad, tormentas eléctricas y granizo. El organismo prevé que las lluvias, la nieve y el viento continúen afectando la zona hasta al menos el viernes.
Un país vulnerable, con el Súper Niño en el horizonte
Chile, con unos 18 millones de habitantes y un territorio que se extiende desde el desierto de Atacama hasta la Patagonia, es considerado uno de los países más expuestos al cambio climático por su geografía extrema y su exposición a terremotos, sequías, actividad volcánica y deshielo de glaciares.
De cara a este año, las autoridades reforzaron los planes de monitoreo y respuesta temprana ante la llegada del Súper Niño, un fenómeno climático de intensidad extrema cuyo pico se espera entre octubre y diciembre, aunque —según los especialistas— sus efectos podrían prolongarse hasta marzo de 2027.
Con información de AP, Senapred, La Tercera, El Mostrador y La Cuarta.


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