Un pronóstico del tiempo imposible: vientos que soplan a 18.000 kilómetros por hora y lluvias nocturnas de rubíes, zafiros y metal líquido. Así es el clima en WASP-121b, uno de los exoplanetas más extremos jamás detectados y que ahora el Telescopio Espacial James Webb logró observar con un nivel de detalle inédito.
El gigante gaseoso está tan cerca de su estrella que un año allí dura apenas 30,5 horas. La gravedad lo deformó al punto de que ya no es una esfera: tiene forma de pelota de rugby. En su lado diurno, el calor es tan intenso que vaporiza metales. Del lado nocturno, más frío, esos metales se condensan y caen como lluvia, según un estudio publicado en la revista especializada Nature Astronomy.
El equipo liderado por Cyril Gapp, del Instituto Max Planck de Astronomía en Alemania, usó el James Webb para analizar cómo cambiaba la luz de la estrella al atravesar la atmósfera del planeta durante un tránsito. «Gracias a su calidad de observación sin precedentes, el JWST nos ofrece las imágenes más detalladas de planetas distantes hasta la fecha», señaló Gapp.
Al estudiar la atmósfera «longitud por longitud», los científicos detectaron que el anochecer del planeta es más caliente que el amanecer. La explicación estaría en vientos brutales que arrastran calor desde el lado diurno hacia el nocturno. WASP-121b tiene rotación síncrona: una cara siempre mira a su estrella y la otra vive en oscuridad permanente.
Los datos también muestran que en el lado vespertino el calor es suficiente para romper moléculas de agua en la atmósfera superior. En el lado matutino, en cambio, podría haber nubes de minerales de silicato, aunque todavía falta confirmarlo con modelos más precisos.
El hallazgo se suma a lo que ya se sabía del planeta. El Very Large Telescope en Chile había revelado corrientes en chorro violentas que cubren medio mundo. El Hubble detectó magnesio y hierro escapando de la atmósfera por la radiación de la estrella.
Lejos de la Tierra, «inestable» toma otro significado: acá, una llovizna. Allá, una tormenta de gemas líquidas a miles de kilómetros por hora.


Seguinos