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Sed de la peligrosa: el liso santafesino ya es Patrimonio Cultural Inmaterial de toda la provincia de Santa Fe


El liso santafesino fue declarado oficialmente Patrimonio Cultural Inmaterial de toda la provincia de Santa Fe. El gobernador Maximiliano Pullaro promulgó la ley N.º 14.479 mediante el decreto 1845/2026, tras su sanción en la Legislatura provincial. La norma reconoce al liso por la producción de cerveza de barril sin pasteurizar y por su tradicional forma de servirse, en reconocimiento a su vínculo con la historia y la identidad gastronómica de Santa Fe.

Santa Fe deberá promover la tradición

La ley no se queda en el reconocimiento simbólico: también establece que el Poder Ejecutivo deberá promover, fomentar y facilitar actividades y eventos para revalorizar esta tradición, con especial énfasis en su aporte a la gastronomía y al turismo provincial. Así, el liso podrá incorporarse a iniciativas de promoción cultural y turística en distintos puntos del territorio santafesino.

Todo comenzó en la ciudad de Santa Fe

La declaración provincial tiene un antecedente directo en la capital: el 11 de diciembre de 2014, mediante la Ordenanza N.º 12.159, la ciudad de Santa Fe ya había declarado al liso como Patrimonio Cultural Inmaterial. Fue, además, la primera vez que el Concejo reconoció formalmente una tradición como patrimonio cultural, en sintonía con los principios de la Convención de la Unesco para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. Desde entonces, el liso dejó de ser solo una forma de beber cerveza y pasó a integrar oficialmente la identidad cultural de la ciudad.

El Día del Liso Santafesino

La tradición tiene también su propia fecha: desde 2019, el Día del Liso Santafesino se celebra el segundo viernes de diciembre en bares y cervecerías de la ciudad capital, en una iniciativa pensada para recuperar una fecha emblemática de la cultura cervecera local. En 2022, la fecha quedó incorporada formalmente al calendario municipal mediante la ordenanza N.º 12.866.

Más de un siglo de arraigo

El liso forma parte de una tradición con más de 100 años de presencia en Santa Fe, ligada a la vida de bares, restaurantes, reuniones familiares y encuentros entre amigos. Su particularidad no está solo en la cerveza de barril sin pasteurizar, sino también en el vaso liso y en la manera tradicional de servirla. Una de las historias más difundidas sobre su origen la vincula con el maestro cervecero Otto Schneider, llegado desde Prusia en 1906, quien desarrolló parte de su actividad en la ciudad.

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