Judiciales

Robo de transformadores de la EPE: condenaron a cuatro años de prisión al reducidor de la banda


Un integrante de la «banda de los transformadores» recibió este lunes una condena de cuatro años de prisión efectiva. Se trata de Kevin Astudillo, señalado como el encargado de recibir los transformadores robados a la Empresa Provincial de la Energía. Es la segunda persona sentenciada en esta causa provincial, que instruye el fiscal César Pierantoni.

Astudillo llegó a un juicio abreviado pactado entre la fiscalía y su defensa, homologado por el juez Nicolás Vico Gimena. Según la investigación, cumplía el rol de «reducidor»: recibía los equipos apenas eran sustraídos y los desarmaba para aprovechar el cobre.

De acuerdo con la exposición fiscal, cada transformador tenía un destino predeterminado. Uno de esos destinos era la chatarrería de Avellaneda y Uriburu, que pertenece a Astudillo.

La acusación sostiene que el 30 de noviembre de 2023, el 20 de febrero de 2024 y el 27 de marzo de 2024, Astudillo recibió los elementos robados en su depósito de Avellaneda al 4800, donde comercializa metales no ferrosos. Esa actividad le daba experiencia tanto en la reducción como en la venta del cobre extraído mediante este tipo de delitos.

Según consta en el expediente, la asociación ilícita funcionó entre noviembre de 2023 y mayo de 2024, con el objetivo de robar sistemáticamente transformadores de la EPE y reducir el cobre obtenido.

La fiscalía identificó a Leandro Romero como el líder de la banda. Hasta su detención, el 5 de julio de 2024, trabajaba en una cooperativa eléctrica que brindaba servicios de mantenimiento a la EPE, lo que le permitía conocer el sistema y coordinar los robos. En enero de 2025 fue condenado a 5 años y 2 meses de prisión.

El caso se conoció en mayo de 2024, cuando Pierantoni imputó a tres hombres detenidos en un depósito de metales no ferrosos en Pérez, entre ellos el chatarrero Joel Espíndola, uno de los principales sospechosos. Ese día, la Policía de Investigaciones los había seguido desde Cepeda al 4000, en Villa Manuelita, donde acababan de robar un transformador —el último de la serie—.

Las pruebas mostraron un esquema organizado: Romero alquilaba grúas, falsificaba autorizaciones de retiro con membrete de la EPE y coordinaba con sus cómplices. Luego, las piezas robadas eran enviadas a chatarrerías para desguazarlas.

El primer hecho fue el 30 de noviembre de 2023: se llevaron un transformador Fohama en Virasoro y Río de Janeiro, valuado en más de 20 mil dólares.

El 20 de febrero robaron otro transformador, de dos toneladas y marca Leninteg, instalado a tres metros de altura en Sarmiento al 3000. Terminó en una chatarrería de Avellaneda al 4800.

El 27 de marzo sustrajeron un transformador en Funes, en Los Gladiolos y Tomás de la Torre, valuado en 52 mil dólares. Según la fiscalía, el robo afectó el normal funcionamiento del servicio eléctrico en varias zonas de Rosario y Funes.

En abril de 2024 planearon robar un transformador en Chubut y Guatemala, pero no lo lograron: al enterarse de la maniobra, la fiscalía dispuso custodia en el lugar y la EPE retiró el equipo antes del robo.

El último hecho ocurrió el 2 de mayo, otra vez por la mañana, en Cepeda al 4000, Villa Manuelita. Ese día detuvieron a gran parte de la banda.

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