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Qué es la simbiosexualidad, la nueva forma de atracción que estudian los especialistas


En un mundo donde las relaciones y las formas de vincularse están en constante cambio, también surgen nuevos conceptos para describir cómo se construyen los vínculos. Uno de ellos es la simbiosexualidad, un término que comenzó a ser estudiado por especialistas y que propone una manera distinta de entender la atracción entre las personas.

La sexualidad humana, en permanente evolución, suma cada vez más definiciones que buscan reflejar experiencias diversas en los vínculos afectivos. En este contexto, la simbiosexualidad aparece como un fenómeno emergente que ya se debate en ámbitos académicos y sociales. A diferencia de otras formas de atracción, no se centra únicamente en la belleza física o el género, sino en la energía y la dinámica que se genera entre varias personas.

Qué caracteriza a la simbiosexualidad

Según una investigación realizada por especialistas de la Universidad de Seattle y publicada en la revista científica Archives of Sexual Behavior, una persona simbiosexual puede experimentar atracción romántica o sexual hacia dos o más personas que ya mantienen una relación previa entre sí.

En este caso, el interés no se enfoca en un individuo aislado, sino en la interacción, la energía y la conexión que surge del vínculo colectivo.

La doctora Sally Johnston, profesora adjunta de antropología y coautora del estudio, explicó que este tipo de atracción se caracteriza por la búsqueda de “sinergia, multidimensionalidad y poder compartido” entre quienes forman parte de una pareja o grupo.

Durante la investigación se identificaron 145 casos en los que los participantes señalaron sentirse atraídos específicamente por la dinámica relacional entre varias personas, más que por una sola de manera individual.

La simbiosexualidad pone en cuestión la idea de que el deseo y la atracción sean experiencias exclusivamente individuales o entre dos personas. El estudio plantea que el deseo humano también puede surgir de la interacción colectiva, donde la energía grupal y los vínculos compartidos tienen un rol central.

Para los especialistas, este concepto abre nuevas preguntas sobre los límites de la atracción, la construcción de la intimidad y la forma en que se configuran los vínculos en el siglo XXI. También refleja cómo las relaciones se adaptan a contextos cada vez más diversos y flexibles, en los que las etiquetas tradicionales ya no alcanzan para explicar la complejidad de las experiencias afectivas actuales.

QUINI