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Qué es el “Super Niño” y por qué preocupa a los especialistas en todo el mundo


La posibilidad de que el fenómeno climático de El Niño regrese durante la segunda mitad de este año encendió las alertas a nivel mundial. Según informó la Organización Meteorológica Mundial (OMM), existe un 90% de probabilidad de que el evento se desarrolle en los próximos meses, con chances de alcanzar una intensidad elevada.

El Niño es uno de los fenómenos climáticos más influyentes del planeta y se produce por el calentamiento anormal de las aguas del océano Pacífico ecuatorial. Su aparición altera los patrones de lluvias, temperaturas y vientos en distintas regiones del mundo, generando impactos que pueden extenderse durante varios meses.

Las principales agencias meteorológicas internacionales coinciden en que las condiciones actuales favorecen su desarrollo. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) estimó una probabilidad del 62% de que el fenómeno se consolide entre junio y agosto, mientras que otros organismos advierten sobre la posibilidad de que alcance niveles considerados extremos.

Los especialistas utilizan distintos indicadores para anticipar su llegada, entre ellos la temperatura de la superficie del mar, los vientos oceánicos y la presión atmosférica en el Pacífico. Cuando esos factores se combinan, aumenta significativamente la probabilidad de un episodio de El Niño.

La preocupación crece ante la posibilidad de un llamado “super El Niño”, una categoría reservada para los eventos más intensos registrados. Según los informes técnicos, estos episodios se caracterizan por un aumento excepcional de la temperatura del océano y han ocurrido en contadas ocasiones durante las últimas décadas.

De concretarse un fenómeno de gran magnitud, las consecuencias podrían sentirse en distintos puntos del planeta. Entre los efectos más frecuentes aparecen lluvias extremas, inundaciones, tormentas severas, olas de calor y períodos de sequía, dependiendo de cada región.

En Sudamérica, los organismos internacionales advierten que el sudeste del continente podría registrar precipitaciones superiores a los valores habituales. Esto incluye sectores del sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y el norte y noreste de Argentina, donde aumentaría el riesgo de inundaciones y eventos meteorológicos severos.

Por el contrario, otras zonas del continente podrían enfrentar condiciones más secas de lo normal. Los expertos remarcan que la evolución del fenómeno continuará bajo monitoreo durante los próximos meses, ya que su intensidad definitiva todavía no puede determinarse con precisión.

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