El mismo día que Ángel Di María confirmó su continuidad en Central, una joven de 25 años recibió la primera condena por las amenazas a la familia de Fideo en un barrio privado de Funes. La sentencia se dictó este lunes en el marco de un procedimiento abreviado.
Sara Gutiérrez aceptó una pena de 3 años y seis meses de prisión efectiva a través de un acuerdo homologado por el juez Lisandro Artacho. Así reconoció su participación en un plan de una facción de la barra brava de Newell’s para frustrar el regreso del futbolista cuando estaba terminando su contrato con Benfica.
El Ministerio Público de la Acusación (MPA) y la defensa impulsaron la resolución sobre varios delitos denunciados hace poco más de dos años, cuando el capitán auriazul ya tenía todo listo para volver a Rosario con su familia. La mujer fue señalada como coautora de amenazas coactivas calificadas por el uso de arma de fuego y por ser anónimas, intimidación pública agravada y tenencia ilegítima de arma de fuego de uso civil.
¿Por qué amenazaron a Ángel Di María?
La investigación de la Fiscalía Regional 2 comenzó el 25 de marzo de 2024. Esa madrugada, dos personas fueron hasta la puerta del country donde vive Di María para dejar una nota con amenazas a la familia del exjugador de Real Madrid, París Saint-Germain (PSG), Manchester United y Juventus. Antes de la huida, dispararon en la puerta del country.
La fiscal Paula Barros planteó que el apriete mafioso era parte de un plan para tomar el control en las tribunas del parque de la Independencia. Alejandro «Rengo» Ficcadenti le pidió a Sergio «Bebe» Di Vanni que contratara a un grupo de delincuentes para atemorizar a la estrella deportiva y que no volviera a jugar en Central. El objetivo final era presentar esta decisión como un logro para asumir el liderazgo de la barra brava de Newell’s con el apoyo de Ariel Máximo «Guille» Cantero, jefe de Los Monos.
Gutiérrez fue el último eslabón de la cadena para alejar a Fideo de Central. La joven fue hasta el country junto a su primo Pablo Acotto (35) y cumplieron las órdenes a bordo de un Renault Megane gris. Ambos fueron detenidos unos días más tarde y en abril de aquel año les dictaron una orden de prisión preventiva efectiva. No obstante, meses después pareció que la estrategia había dado resultados, ya que Di María renovó su contrato con Benfica hasta junio de 2025.
Luego de la postergación del retorno, los fiscales rosarinos descubrieron que los primeros sospechosos habían cobrado 4 millones de pesos a cambio de su colaboración para asustar al ídolo canalla. Pasados dos días de la denuncia, los primos cayeron bajo arresto mientras estaban escondidos en un departamento ubicado en Moreno al 900.
Amenazas a Di María en un contexto crítico
El operativo del miércoles 27 de marzo incluyó el secuestro de una pistola Bersa 62 en el domicilio. El arma de fuego calibre 22 contenía dos proyectiles y una tercera bala en la recámara. La policía la halló adentro del estante superior del ropero de la habitación.
De acuerdo a la evidencia reunida por el MPA, los delincuentes que integraban la barra brava leprosa no solo apuntaron contra Di María. La nota también mencionaba al gobernador Maximiliano Pullaro en un contexto de crisis de seguridad pública. A principios de marzo de 2024 se habían registrado cuatro crímenes mafiosos en Rosario, una saga que comenzó con el asesinato de los taxistas Héctor Figueroa y Adrián Celentano. Luego mataron al colectivero Marcos Daloia y al playero Bruno Bussanich.
La Fiscalía concluyó que el ataque en Funes aspiraba a infundir temor y generar conmoción en la población. De esta manera, se agravaba el escenario general en simultáneo con las amenazas directas a Di María para que descartara el regreso a Central y la mudanza junto a su familia. Un año después de aquel incidente, Fideo pudo cumplir su objetivo y planea quedarse en su ciudad natal, al menos hasta junio de 2027.


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