El Gobierno de Santa Fe convocará nuevamente a los gremios de empleados públicos durante julio, con una primera previsión de que los encuentros formales se concreten en la segunda quincena del mes, informaron desde el Ministerio de Trabajo. La reactivación de las mesas de negociación salarial ocurrirá de manera inmediata al cierre de la política de ingresos acordada para la primera mitad del año, con el objetivo de encauzar la discusión correspondiente al segundo semestre.
Incertidumbre sobre la modalidad del acuerdo
Las partes volverán a sentarse a negociar bajo un escenario de total incertidumbre respecto a la forma que tomará la nueva propuesta salarial: por el momento se desconoce si la provincia ofrecerá un esquema de vigencia semestral o si optará por tramos más cortos de actualización. La definición se alinea con la postura que las autoridades habían manifestado a mediados de junio, cuando ratificaron la continuidad del diálogo tras una serie de protestas gremiales que incluyeron la instalación de la Carpa Blanca por parte de Amsafé.
El cierre del primer semestre
Antes del inicio de esta nueva ronda, los agentes de la administración pública provincial percibirán con el inicio de julio los haberes correspondientes a junio, que contienen el último tramo del incremento semestral, fijado en un 1,6%.
La recomposición otorgada a lo largo de la primera mitad del año acumuló subas mensuales escalonadas:
| Mes | Aumento |
|---|---|
| Enero | 2,6% |
| Febrero | 2,1% |
| Marzo | 2,2% |
| Abril | 2,0% |
| Mayo | 2,0% |
| Junio | 1,6% |
¿Los estatales le ganaron a la inflación?
En mayo, el ministro de Economía provincial, Pablo Olivares, había sostenido que «la gran mayoría de los empleados públicos le ganó a la inflación». Sin embargo, los propios datos de la cartera económica mostraban que la pauta salarial general del período enero-marzo se ubicó en un 6,9%, frente a una inflación acumulada del 9,3% en ese mismo lapso.
El funcionario argumentó que el impacto de los mínimos garantizados fue lo que permitió que los sectores de ingresos bajos y medios no vieran deteriorado su poder adquisitivo, a pesar de que el promedio general quedó por debajo de la inflación.


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