Esa silla repleta de ropa en el dormitorio suele leerse como falta de tiempo o simple desorden. Pero la psicología ofrece una lectura más profunda: la acumulación de prendas en lugares visibles puede revelar aspectos relevantes del estado emocional y mental de una persona.
Julieta Dominga, Editora de Armarios Organizadora de Espacios, se hizo presente en los estudios de Radiofónica Medios y charló en Escenario Mercenario acerca del cómo orden va más allá de una cuestión estética: «Hay muchas veces que falla la rutina de orden en los lugares porque no hay una organización. Primero hay que plantear la organización del espacio y luego el orden. Si para guardar algo tenes que subir una escalera, lo dejas abajo. Una cosa es la organización y otra es el orden. El orden es un hábito diario, desayunar, hacer actividad física, entre otros. La organización es la planificación para que ese orden funcione».
Los especialistas denominan a este fenómeno «ropa en estado intermedio»: prendas que ya fueron usadas pero no están sucias, o que se dejan a mano por comodidad o indecisión. Más allá de la funcionalidad práctica, la psicología advierte que este hábito puede ser el reflejo de procesos internos que van bastante más allá de la desorganización.
«La gente me llama con mucho miedo y prejuicio. Creen que los voy a juzgar. Pero no, una vez que rompes la barrera y me escribís, pido fotos, evalúo lo que hay que hacer y armo un proyecto de trabajo para comenzar a ayudar a la gente. Hago un poquito de trabajo con mucho humor, amor y un equipo increíble. Te ayudo a que te desprendas de esas cosas. Nunca jamás te obligo a tirar nada, pero la gente cede en eso» comenzó explicando.
Y continuó: «No se resuelve una casa en un día, es muy desgastante para la persona tener que decidir sobre los objetos a descartar. Cuando evalúo y me plantean la organización de una casa, por ahí comienzo por otro lado del que ellos me piden. Primero hay que depurar y elegir, positivamente ¿Qué nos queremos quedar?. Es ser consciente de lo que queres y te gusta en tu casa».
Uno de los vínculos más frecuentes es con la autoexigencia: muchas personas experimentan frustración al no alcanzar el nivel de orden que desean, lo que puede derivar en una sensación de fracaso y afectar su autoestima. El desorden visible, en ese sentido, no sería solo consecuencia del caos sino también de una expectativa no cumplida.
«Por ejemplo con los placares. Todas las mañanas te paras en frente al ropero y terminas eligiendo la misma ropa. Entonces ¿por qué tengo todo lo otro? Todo eso te genera, aunque no lo notemos, una carga innecesaria que cuando la alivianas, empezas a vivir de otra manera. Porque no es sólo la ropa, es con todo, incluso con lo que consumís» concluyó.
La contracara también está respaldada por estudios: un espacio limpio y organizado contribuye a la claridad mental y genera una sensación de control sobre la vida cotidiana. Ordenar no es solo una acción física; también representa una forma de recuperar el control personal y reducir el estrés y la ansiedad.
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