El presidente Javier Milei fue el orador de cierre del Latam Economic Forum, el tradicional encuentro de economía y negocios que tuvo lugar este jueves en Parque Norte. Ante empresarios, dirigentes políticos y referentes económicos del país y la región, Milei trazó su visión sobre el futuro productivo de la Argentina y fue categórico desde el inicio: «La baja inflación y la estabilidad macroeconómica no generan crecimiento por sí solas».
Durante aproximadamente hora y media, el mandatario argumentó que el verdadero motor del desarrollo será un cambio estructural en el modelo económico, sustentado en energía barata, reducción del gasto estatal y apertura a la competencia. Destacó que el principal impulsor de la nueva industrialización argentina será precisamente el desarrollo energético del país, y afirmó que la Argentina cuenta con todos los recursos necesarios para convertirse en un polo industrial de alcance global.
En ese marco, Milei aseguró que el talento local no necesitará emigrar para encontrar oportunidades: «Por primera vez en décadas, los argentinos van a poder brillar a la altura que se merecen sin tener que irse al exterior». Insistió en que el Estado debe dejar de interferir y permitir que los ciudadanos sean protagonistas de su propio destino.
Para el presidente, la clave estratégica del país reside en su capacidad de ofrecer al mundo energía, minerales y alimentos, combinada con una ubicación geográfica que garantiza cadenas de suministro seguras. «Hoy tenemos lo que Occidente necesita», señaló, enumerando recursos que van desde el petróleo y el gas hasta la energía nuclear, los minerales y las tierras fértiles.
Milei dedicó parte de su discurso a contrastar la situación actual con el kirchnerismo, al que acusó de haber convertido al sector privado en «un gran desierto en el que solo crecía lo que estaba bajo la sombra del poder político». Hoy, en cambio, describió un escenario de florecimiento industrial bajo nuevas reglas de juego.
A diferencia de gestiones anteriores, el presidente subrayó que su gobierno no tiene intención de elegir «ganadores y perdedores», concepto que también había mencionado el ministro Luis Caputo durante la mañana. «Estamos devolviéndoles a los argentinos la libertad de crear su propio futuro», afirmó, y vinculó el destino del país con la reconfiguración del comercio mundial y las oportunidades del nearshoring para América Latina.
Milei advirtió que el crecimiento exigido no se limita a superar el magro desempeño de las últimas décadas: «Comenzamos desde el subsuelo, por eso necesitamos crecer a un ritmo más auspicioso aún». Sostuvo que solo un Estado que fije reglas claras sin obstaculizar la actividad privada podrá atraer las inversiones necesarias.
Hacia el final, el presidente vinculó el salto cualitativo de la economía con la implementación y profundización del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). «El siguiente paso, una vez ordenados los números, es liberar los rendimientos crecientes mediante la desregulación», explicó, y anunció el envío al Congreso del llamado SuperRIGI. Como ejemplo del impacto del régimen vigente, citó el caso de Neuquén: la provincia invirtió USD 3,5 millones en adherirse al RIGI y hoy recibe inversiones por USD 1.000 millones, lo que la convierte en la de mayor crecimiento del país, al 12% anual.
Milei cerró su intervención con un llamado enérgico: «Una nación que no crece transita el camino hacia su humillación y su desaparición. Por eso es un deber nacional combatir las políticas socialistas y estatistas». Y anticipó el horizonte que busca consolidar: «La Argentina va hacia un escenario de menor inflación y mayor crecimiento».


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