Una pareja fue condenada este viernes a prisión perpetua por el homicidio de José Coelho De Sousa De Melo, un bombero retirado de 84 años que fue estrangulado dentro de su casa de Pérez el 21 de agosto de 2023. Los rastros que dejaron los acusados aquella noche fueron determinantes para reconstruir el crimen y llegar a un veredicto contundente.
Los condenados son María Luz Hidalgo, de 42 años, quien había trabajado como empleada doméstica de la víctima, y Daniel David Ramírez, de 28, que por entonces era su pareja. El tribunal integrado por los jueces Lisandro Artacho, Rafael Coria y Paola Aguirre los declaró autores del delito de homicidio calificado por ensañamiento y alevosía, tal como lo había planteado el fiscal Ignacio Hueso.
De acuerdo con la investigación de la Fiscalía y la División Homicidios, ambos estaban atravesados por el consumo de cocaína. En el caso de Hidalgo, además, la relación con su empleador se había deteriorado después de un año y medio de trabajo en la vivienda, y la situación terminó con su despido.
Una discusión en la vereda y un ataque minutos después
Aquella noche, cerca de las 20.30, un móvil policial llegó a la casa de Rivadavia al 900 y encontró al jubilado discutiendo en la vereda con la pareja. Coelho aclaró que no había llamado a la Policía y que no tenía intención de denunciar a nadie, mientras que la mujer sostuvo que solo había ido a retirar su ropa y sus pertenencias. El hombre, en cambio, le reprochó haber ido acompañada de Ramírez, quien, según se supo luego, le tenía rencor, sentía celos y mostraba una actitud violenta.
Antes de irse, los agentes identificaron a Hidalgo, que dio un nombre y un DNI falsos. Pocos minutos más tarde, Coelho fue sorprendido dentro de su casa: lo golpearon en la cabeza y lo asfixiaron con un cable HDMI y una media hasta provocarle la muerte. Después, los atacantes se llevaron dos televisores, un celular y documentación.
El remisero, la dirección y la confesión
El crimen salió a la luz al día siguiente, cuando un vecino notó que las luces de la casa seguían encendidas y decidió avisarle al hijo de la víctima. Mientras la Policía trabajaba en el lugar, se presentó un testigo clave: el chofer de una remisería ubicada a una cuadra, dispuesto a contar lo que había visto.
Según relató, la noche anterior una mujer vestida con pupera y calza negra había pedido un auto para la casa de Rivadavia 975. Desde allí trasladó a esa mujer y a un joven “petiso, robusto, de pelo corto, el cual vestía remera y jeans”, que cargaron dos televisores y pidieron ir hasta Vélez Sársfield y Fraga. Durante el viaje, el remisero notó que ambos estaban nerviosos y que a los dos se les “trababa la mandíbula”.
A partir de ese dato y del cruce de registros policiales y de la Central 911, los investigadores llegaron al domicilio de Ramírez, en Vélez Sársfield al 6400, barrio Ludueña, donde días después la pareja quedó detenida. La pieza que terminó de cerrar el caso fue el testimonio de una familiar de Hidalgo, quien contó que la mujer la había llamado por teléfono para decirle: “Tengo que decirte algo: matamos al viejo”.


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