El actor argentino Luciano Castro decidió internarse de manera voluntaria en un centro de rehabilitación en medio de un período complejo de su vida personal, marcado por su reciente separación y una fuerte exposición mediática. La decisión fue confirmada por el propio artista a través de un mensaje que autorizó a difundir.
Desde el centro terapéutico, Castro hizo llegar su voz con un mensaje claro: “Vengo a sanar. Me interné porque quiero estar bien”, subrayando su determinación de priorizar su bienestar emocional y psicológico alejándose del foco público.
Según versiones oficiales y la información que circula en el entorno del actor, la internación estaría ligada a un tratamiento para enfrentar una “adicción al sexo”, un diagnóstico que sus allegados señalan como uno de los factores que lo motivaron a buscar ayuda profesional. Esta situación, dicen, se agravó tras los escándalos derivadas de la exposición de su vida privada en los últimos meses.
Castro no atraviesa este proceso en soledad: según quienes difundieron su mensaje, está acompañado por el actor y bailarín Julián Sierra, con quien comparte momentos de apoyo dentro de la institución. Además, él mismo expresó que extraña profundamente a su expareja y a sus hijos, y que su decisión de internarse también responde al deseo de reconstruir vínculos familiares y recuperar estabilidad emocional.
La noticia generó repercusión en el ámbito del espectáculo y también reavivó el debate público sobre las complejidades de la salud mental en figuras expuestas mediáticamente, especialmente cuando se trata de temas tan delicados como las adicciones y las consecuencias personales de la fama.


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