Escenario Mercenario

Los adolescentes, prisioneros del algoritmo: qué ocurre cuando lo digital llega antes que los adultos


El caso de la escuela N°40 «Mariano Moreno» en San Cristóbal destapó una problemática que comienza a resonar tanto en el ámbito educativo como en las prácticas digitales entre los adolescentes. La Fiscal General de Santa Fe, María Cecilia Vranicich, advirtió sobre el impacto de ciertas comunidades en la radicalización de adolescentes y planteó la necesidad de abrir un debate legislativo para establecer posibles restricciones en plataformas online.

Para seguir profundizando sobre el tema, el equipo de Escenario Mercenario se puso en comunicación con Ana Bloj, Doctora en Psicología, Docente e investigadora en la Facultad de Psicología de UNR, quien se refirió a la problemática: «Cada situación es un mundo, sobre todo con las adolescencias. Lo importante es no perderlos de vista. No sólo los padres, sino los docentes, todo los adultos. Hay un punto de responsabilidad social de los adultos que se está perdiendo. Una mirada amable no es lo mismo que la gran segregación que muchos adolescentes hoy sienten. No era el caso de este chico, pero cuesta mucho caparlos cuando están captados por el algoritmo. El algoritmo viene a entrar en el psiquismo de los niños y adolescentes antes de la entrada en la que históricamente entraban los padres y la sociedad».

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Según explicó Vranicich, desde el Ministerio Público de la Acusación (MPA) se detectaron patrones de comportamiento preocupantes en espacios digitales donde jóvenes comparten y amplifican mensajes de odio, lo que obliga a repensar las estrategias actuales de prevención.


La profesional mencionó a Adolescencia como ejemplo: «En la serie se muestra, a través de un caso donde nadie podría haber presupuesto un conflicto, que lo hubo. El algoritmo llega a todos, y llega dentro de nuestras propias casas. Lo único que queda es ingresar con ellos a las redes. Las redes ya están, vinieron para quedarse, el tema es encontrarle una vuelta a eso. Participando, preguntando por donde andan en las redes. Y ahí uno se lleva sorpresas».

Bloj se refirió a la posibilidad de imponer restricciones y a las medidas que se toman alrededor del mundo: «Creo que la respuesta la vamos a tener después de ver que efecto tuvo. Sabemos que la prohibición dispara un poco el deseo. Lo que está resultando aparentemente, son las pequeñas comunidades en las que los padres deciden todos juntos limitar el acceso».


Vranicich puso sobre la mesa la posibilidad de limitar el acceso o uso de redes sociales para menores de edad, tomando como referencia medidas adoptadas en países como Australia y distintas naciones europeas, donde ya existen regulaciones similares.


Y agregó: «Ahí es mas fácil, todos los chicos están en la misma situación, sino logras que tu hijo quede afuera de una socialización. Lo mismo en las escuelas, nada que no vaya acompañado con una educación en ciudadanía digital y una mirada crítica de lo que te afectan las redes va a resultar». 

Consultada por las diferentes soluciones, la profesional señaló: «Hay que hablar con ellos que uno puede entrar en los sitios a los que ellos entran. Hoy los adolescentes se quejan de que se las pasan revisando el celular. Una cosa es eso y otra es que ellos sepan por donde andas, así como en el afuera». 

«La formación docente no se está adaptando a los cambios y necesitamos urgentes rever cómo hacer funcionar el sistema educativo. Con las herramientas que tenemos se podría trabajar, no hay que demonizar, es una herramienta interesante. No hay que convertirla en un régimen de vida, sino en una herramienta para utilizar en nuestros fines». 

Referido a esto, Bloj expresó: «Es necesario que podamos dominar nuestros propios impulsos en relación a lo que el algoritmo logra con nosotros para demostrar a nuestros hijos que es posible es dominio. A todos nos cuesta, me incluyo. El sistema está pensado para que todos estemos tomados por esto».

Y concluyó: «Lo mas interesante es el juicio que ganó esta joven con Meta y Youtube por alterar y afectar su salud mental. Veo a los padres tratando de traccionar contra algo que nos excede a todos. Si no empiezan a avanzar estos juicios y no se empiezan a responsabilizar a los verdaderos responsables, las posibilidades de los adultos y padres tienen sus limitaciones. Y tampoco si no las pensamos en comunidad, porque estas tecnologías justamente apuntan a la individualización y que cada uno quede en su circuito del algoritmo».

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