La inflación de alimentos y bebidas no da tregua. Según el último relevamiento semanal de la consultora LCG, el rubro cerró febrero con un incremento del 4,2%, marcando una aceleración en la velocidad de los aumentos respecto al mes anterior. El dato surge de un análisis sobre 8.000 productos en cinco grandes cadenas de supermercados, bajo la metodología del IPC de la Ciudad de Buenos Aires.
A pesar de que en la cuarta semana de febrero el precio de la carne registró una leve caída del 0,3% —quebrando una racha de 15 semanas consecutivas al alza—, su impacto en el acumulado mensual fue determinante. De los 4,2 puntos de inflación del rubro, la carne fue responsable de 1,62 puntos, consolidándose como el producto con mayor incidencia en el bolsillo de los consumidores.
El informe destaca que la dinámica de precios fue heterogénea. Mientras que algunos productos se estabilizaron hacia el cierre del mes (la última semana arrojó un 0% general), el promedio mensual dejó saldos preocupantes en categorías básicas:
Bebidas e infusiones: Encabezaron las subas con un 6,1%.
Panificados, cereales y pastas: Registraron un alza del 5,7%.
Carnes: Acumularon un 5,2% en el mes.
Un dato que llamó la atención de los analistas es la mayor rotación de precios. Según LCG, se redujo la cantidad de productos que mantuvieron sus valores sin cambios: «Se incrementó tanto la participación de los alimentos con aumentos como la de aquellos que reflejaron bajas», explicaron desde la firma.
En la última semana del mes, los aumentos puntuales estuvieron liderados por las frutas (+2,3%) y los lácteos y huevos (+1,4%), compensando la caída de la carne y permitiendo que el índice semanal se mantuviera neutro antes de iniciar marzo.


Seguinos