Rosario

Invasión de mosquitos en otoño: ¿Por qué hay tantos en Rosario y qué pasa con el dengue?


La ciudad de Rosario atraviesa una inusual proliferación de mosquitos en pleno otoño, un fenómeno que despertó preocupación entre los vecinos. Según las autoridades municipales, el cambio de las condiciones ambientales tras un verano seco fue el detonante de este aumento repentino en la población de insectos.

Carlos Tasinato, director de Control de Vectores de Rosario, calificó la situación actual como un «cóctel explosivo». “Tuvimos un verano con baja humedad y temperaturas muy altas que dificultaban la supervivencia del mosquito. Ahora tenemos mucha humedad y temperaturas moderadas, el escenario ideal para su multiplicación”, detalló el funcionario.

A pesar de la mayor visibilidad de los insectos, el municipio llevó tranquilidad al informar que el impacto es irregular y localizado:

  • Distribución dispar: Mientras algunos barrios registran nubes de mosquitos, en otros la presencia es mínima.

  • Pico poblacional: Se estima que el grueso de los insectos ya nació; nuevas lluvias podrían generar brotes, pero de menor intensidad.

  • Efecto invierno: Con el descenso de la temperatura, la población comenzará a autorregularse naturalmente.

Respecto a las especies en circulación, Tasinato confirmó que conviven el Culex (mosquito de charco) con el Aedes aegypti, transmisor del dengue. Sin embargo, aclaró que este último se encuentra en cantidades muy inferiores a las registradas en temporadas anteriores.

“El primero en desaparecer con el frío será el Aedes. El charquero es más resistente y puede verse incluso en pleno invierno”, puntualizó Tasinato.

En cuanto a la situación epidemiológica, la provincia de Santa Fe mantiene un panorama controlado. Hasta la fecha, solo se ha confirmado un caso importado (serotipo DENV-3) en el departamento San Cristóbal, proveniente de Maldivas. Las autoridades atribuyen esta baja tasa a la sequía del verano y a la mayor conciencia ciudadana sobre el descacharrado.

Desde el área de Control de Vectores insistieron en no bajar la guardia, especialmente con los reservorios de agua que quedan tras la temporada de verano.

  • Piletas de lona y material: Al dejar de usarse, el agua queda estancada y sin cloro, convirtiéndose en el criadero perfecto.

  • Mantenimiento: Se recomienda vaciar, limpiar o mantener el movimiento del agua.

  • Prevención hogareña: Eliminar cualquier objeto que acumule agua en patios y jardines para evitar el desarrollo de larvas.

“Notamos que hoy pasamos más tiempo al año combatiendo mosquitos que hace 30 años”, reflexionó Tasinato, vinculando la extensión de la temporada de insectos con los efectos del cambio climático global.

QUINI